Análisis

Huevos rotos con patatas en el IPC

El Índice de Precios de Consumo ha avanzado un 1,9% en los doce últimos meses, sensiblemente por debajo del índice europeo, ligeramente por debajo del índice alemán, pero en cotas que se antojan elevadas para tratarse de una economía en recesión severa.

Es verdad que el índice está muy condicionado por la evolución alcista de los precios de los carburantes, con alzas del 10% anual de media expresada en todas las rúbricas familiares (transporte, alumbrado, etc.). Pero descontados los elementos estacionales, energía y alimentación fresca, el núcleo duro de la inflación, lo que se conoce como inflación subyacente, sigue en el 1,1%, una de las tasas más bajas de la serie, que no la más baja, y que sigue mostrando resistencia a reducirse pese a la contracción de la demanda.

Hay que recordar que el consumo privado expresado en el gasto en los comercios minoristas acumula ya veintidós (22) meses de descensos interanuales continuados y crecientes. En ese periodo la tasa subyacente del IPC se ha movido entre el 1% y el 2,1%. Estas cifras demuestran la poca elasticidad o flexibilidad de la oferta ante el comportamiento de la demanda, aún en los casos en los que existe apretada competencia, como en la distribución alimentaria minorista, o incluso la propia producción de los bienes.

La alimentación registra un avance de precios en los últimos doce meses del 3% en el caso de la elaborada y de un 1,1% en los frescos, con más resistencia a la baja que en los productos industriales, que están más condicionados por la energía. Registran un avance anual del 2,5%, pero se limita al 0,1% si se trata de productos de uso duradero, como electrodomésticos o automóviles.

Entre los alimentos destaca en el año el avance de los huevos, con un incremento anual del 18,3%, lo que se coloca como la rúbrica de mayor incremento en todo el ejercicio, seguido con un avance del 3,3% por los lácteos. Los huevos es también el producto que más ha incrementado su precio desde enero de 2011, cuando se colocó la nueva base 100 en el Índice de Precios de Consumo: llega ya al 117,4, cuando la siguiente rúbrica más inflacionista es el transporte, por el avance del petróleo, con un 108,9.

Cierto es que también el producto con mayor descenso anual es alimenticio: las patatas y sus preparados, con un descenso del 15,2% en doce meses. Por tanto, una dieta equilibrada: huevos rotos con patatas.

Los servicios están comenzando a ceder por la presión de una demanda limitada y registran en doce meses un avance de solo el 1,1%. Pero aquellos con más limitaciones para la comercialización, como la enseñanza registran subidas demasiado elevadas, con 4,3% para la enseñanza universitaria y más moderada para la primaria y secundaria, y todo ellos antes de que se hayan elevado las tasas.

Por lo que se refiere a las nueve décimas de IPC acumulado en los cinco primeros meses del año, son los carburantes los principales responsables, mientras que desciende la inflación en vestido, calzado, ocio y cultura, medicina y menaje.