TRIBUNA

¿Y el cliente de los bancos?

Cómo me afecta el actual rescate a mí, cliente de un banco? Quizá sea la duda mayoritaria y que más rápidamente haya que aclarar. Es previsible que el interés que pagan los bancos a los clientes con libretas o depósitos vaya a bajar. ¿Por qué? Porque la recapitalización de la banca les proporciona más recursos y, por tanto, estarán dispuestos a pagar menos. Como los bancos deben aumentar sus ingresos ante la elevación del coste -el aumento del monto de intereses al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB)-, parece garantizado que el nuevo cliente que pida un préstamo verá incrementado los intereses que pagará, así como un aumento de las comisiones. Estas elevaciones serán comunes en todos los productos, tanto de activo como de pasivo. Desdeñemos ya que contribuirá a una normalización del crédito, porque el dinero es para sanear, como se ha dicho, no para aumentar la financiación a familias y empresas. Es reseñable que el Instituto de Crédito Oficial (ICO) no haya reforzado ni incrementado sus recursos.

En cuanto a los accionistas, estos deben estar relativamente más tranquilos, pero la situación para nada devolverá las cotizaciones a máximos ni restará problemas. La actual subida es la reacción inmediata a un mayor acceso a la financiación. Es previsible un aumento de provisiones, lo que llevará a que algunos arrojen pérdidas, además de la congelación o disminución (por no hablar del incremento) del script dividend, el cual es casi seguro. Estas medidas inciden en un mal escenario, ya no catastrofista, pero sí pesimista para el accionista ordinario.

Los más perjudicados serán los propietarios de convertibles por contingencias, cocos, deuda subordinada y preferentes. Hasta el momento, el Gobierno estaba intentando reglamentar o llevar a la práctica canjes de estos instrumentos que disminuyera o atenuara las pérdidas soportadas por los tenedores. Con la vigilancia e imposiciones de quien nos deja el dinero, Europa, me temo que el Gobierno será incapaz de aliviar la desgracia. En estos momentos las vías de reclamaciones jurídicas abiertas puede que sean el último recurso para estos inversores.

Por cierto, desengáñense, el rating o calidad crediticia de los bancos que acudan al FROB no va a aumentar, puesto que, al pedir dinero, deben más y debilitan su solvencia por el incremento del pasivo exigible. Como hemos visto, no se pueden descartar incluso bajadas del rating de los mismos; el FROB presta, pero no se convierte en accionista. Esto último es muy importante pues si la inyección a los bancos, como es previsible, se hace a través de los convertibles por contingencia (cocos), en caso de empeoramiento crítico de la situación de algún banco financiado al estilo de Bankia sería el Estado y no nuestros prestamistas europeos quien fuera el titular de las acciones. Ellos, los prestamistas europeos, recibirían sus intereses, así como el dinero prestado al vencimiento, garantizado en última instancia por el Estado. Mientras, el Estado español sería el titular de las acciones de un banco intervenido.

¿Quién va a pagar? Los ciudadanos españoles, claro. Primero en soberanía, por la vigilancia que se va a llevar sobre los recortes para la austeridad y elevación de impuestos; Bruselas ya nos lo ha dicho. Además, aportando mayor dinero a la cuenta de resultados de las entidades. En la actualidad, esto último ya lo estamos haciendo. ¿Cómo? A través del carry trade. Los bancos toman prestado dinero del BCE al 1% devolviéndolo a tres años; con este mismo dinero compran deuda española al mismo vencimiento recibiendo un 4,60% aproximadamente. La diferencia -3,60% del importe comprado- es la ganancia que se imputa a los resultados de los bancos, los cuales salen de nuestros impuestos.

Miguel A. Bernal Alonso. Profesor del IEB