Rescate a la banca

Rajoy ve un éxito el rescatar a la banca y no al país

El presidente asume como propia la petición de ayudas por 100.000 millones, en una decisión que fortalece el euro.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, compareció ayer para lanzar el mensaje de que el rescate europeo a la banca española es "muy bueno" para el país. Pese a que su Ejecutivo lleva semanas rechazando públicamente la necesidad de recurrir a esta fórmula, Rajoy defendió como un logro personal la consecución de una línea de 100.000 millones de euros de ayudas comunitarias, aprobadas el sábado en una reunión extraordinaria del Eurogrupo, y sostuvo que de no ser por las medidas tomadas por su Gobierno, "lo que se hubiera planteado era la intervención del Reino de España". Aunque existen claras diferencias entre ambas opciones, el Eurogrupo ya ha adelantado que la contrapartida impuesta no será solo para las entidades que la reciban, sino que habrá una mayor vigilancia sobre el calendario de austeridad y reformas de Madrid. En todo caso, será hoy cuando los mercados empiecen a digerir la noticia y a dictar su implacable sentencia.

A medio día de ayer, y tras las duras críticas de la opinión pública por el hecho de que el rescate fuera anunciado un día antes por el ministro de Economía, Luis de Guindos, y no por el presidente del Gobierno, Rajoy protagonizó su primera comparecencia en solitario desde el Palacio de la Moncloa. La situación no era para menos. Las palabras "rescate a España", matizadas o no con la coletilla de "para la banca", acapararon la primera plana de la prensa nacional e internacional. Lejos de afligirse, Rajoy celebró la situación como un éxito en el que salen ganando "la credibilidad del proyecto europeo, el futuro del euro, y la solidez de nuestro sistema financiero". "Un primer paso", dijo, hacia "la posibilidad de que vuelva a fluir el crédito" que debe permitir devolver el crecimiento y la creación de empleo al país.

El presidente español, de hecho, evitó en todo momento utilizar la palabra "rescate", en lo que calificó como un mero "debate nominalista". En su lugar, explicó que "Europa va a poner a disposición de las entidades españolas que lo necesiten una línea de crédito que tendrán que devolver. Esto no tiene que ver con otros países, no hay condicionalidad económica para el país, sí para las entidades."

Bajo esta exposición, sin embargo, se esconde el pulso que La Moncloa lleva semanas manteniendo con Bruselas y, en última instancia, Berlín. La intención del Gobierno, reacio a sufrir el estigma de pedir un rescate, era que las ayudas europeas se inyectaran directamente en las entidades con problemas que lo solicitaran. La normativa actual del FEEF y el MEDE, los fondos comunitarios de los que saldrá el dinero, impiden, sin embargo, que los recursos vayan directamente a la banca. Aunque la posibilidad de modificar el reglamento se ha planteado, Alemania, entre otros, se ha mostrado inflexible, de modo que la fórmula final implica que el dinero se le entregue al Estado por vía del FROB y que sea este quien lo reparta.

Este diseño implica que será España quien pague los intereses asociados al rescate -se habla de un 4%-, tal como admitió Guindos en su intervención del sábado, cuando remachó que estas son "condiciones mucho más ventajosas que las del mercado", donde el Tesoro paga cerca del 6% por obtener financiación a 10 años. Unos intereses menores pero que, a fin de cuentas, impactarán directamente en el déficit del país y en su carrera por reducirlo. Rajoy, en contradicción directa con su ministro de Economía, aseveró en varias ocasiones que la ayuda "no afecta en absoluto al déficit" ni a los planes de austeridad. Fuentes gubernamentales justificaron luego esta discordancia con el argumento de que el Estado cobrará a los bancos un interés superior al que le pedirá a él la UE, si bien serán casos marginales, pues no sucederá con las intervenidas, por ejemplo.

La factura final, no obstante, está por ver. El reciente informe del Fondo Monetario Internacional habla de la necesidad de inyectar unos 40.000 millones de euros para garantizar la solvencia de la banca española, el 30% de la cual, estima, no podría sobrevivir sin ayudas. Un coste que puede llegar a duplicarse, señala el FMI, si las condiciones económicas empeoran ostensiblemente. Los resultados definitivos no se conocerán hasta dentro de unas semanas. El Banco de España comenzará a examinar hoy los planes de saneamiento exigidos a cada entidad en la reforma financiera de mayo, que penalizó el crédito sano relacionado con el ladrillo y costará a la banca unos 28.000 millones. Montante que se suma a los 54.000 millones del primer decreto, de febrero, que elevó las provisiones por activos adjudicados.

Aunque algunas entidades podrían tener problemas solo con eso -como ejemplifica Bankia- lo que se les requiere es que sean capaces también de hacer frente a un deterioro de su cartera de crédito no inmobiliario, que dos valoradoras independientes, Roland Berger y Oliver Wyman, están sometiendo en estos momentos a un test de estrés. Su dictamen, que no debe diferir demasiado del realizado por el FMI pues utilizan sus mismo modelo, está previsto para el 21 de junio. Era para entonces, con las cifras ciertas sobre la mesa, cuando Economía pretendía solicitar la ayuda. El permanente embate de los mercados y, sobre todo, el riesgo de que las elecciones griegas del próximo fin de semana deriven en una hecatombe para la zona euro, han hecho que se adelanten los acontecimientos. Bruselas quiere que España cuente con un cheque en blanco para cuando llegue la cuenta, evitando episodios de incertidumbre como el que generó no saber de dónde saldrían los 19.000 millones que solicitó Bankia. El montante ofrecido, hasta 100.000 millones, supone un seguro de que no habrá necesidad de una petición adicional si las cuatro grandes auditoras, que examinarán cartera a cartera, entidad por entidad, detectan nuevos agujeros.

Rajoy, en todo caso, negó haber recibido presiones comunitarias para acelerar su calendario. "No sé si debería decirlo, pero el que ha presionado he sido yo, porque quería una línea de crédito para resolver un problema muy importante y lo hemos resuelto a satisfacción", afirmó, asumiendo que el proceso que se afronta es similar a la recapitalización bancaria que otros países "hicieron hace tres años". "Esto de que le den a uno una línea de crédito de hasta 100.000 millones no es tan fácil de conseguir. Entre otras cosas porque hay muchísimos países en la Unión que han utilizado para estos mismos objetivos sus propios recursos", aseveró el presidente.

Como en el resto de países que han recapitalizado a su banca, las entidades que reciban dinero público deberán acometer severos planes de reestructuración (cierre de oficinas y reducción de plantilla) pero el hecho de hacerlo con fondos comunitarios implicará también algunas condiciones para el propio país. Aunque tendrá algo más de autonomía que Grecia, Irlanda o Portugal tras ser rescatados, España sí recibirá la visita de "los hombres de negro", como definió el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a los supervisores comunitarios y del FMI. Así lo advierte el Eurogrupo en su nota del sábado, anunciando que "en paralelo a la ayuda financiera" habrá un "seguimiento cercano" de las reformas macroeconómicas y la reducción del déficit.

Rajoy, que negó que vaya a haber ningún tipo de "condicionalidad económica" para el país, agradeció a los españoles su "comportamiento ejemplar y su madurez" ante medidas "difíciles pero imprescindibles". Acto seguido, el presidente partió a Polonia para asistir al partido de fútbol de la selección española dejando, dijo, "la situación resuelta".

Un veredicto que tendrán que ratificar los mercados a partir de hoy, cuando valorarán si este rescate dirigido a la banca, un modelo inédito hasta la fecha, les convence lo suficiente como para devolver la confianza a España y conjurar la amenaza de una intervención del propio país.

Del rescate al partido

Ante la polémica despertada por su asistencia al partido inaugural de la selección española en la Eurocopa, solo horas después de que se anunciase el rescate, Rajoy argumentó que deja "la solución resuelta", que "la selección lo merece" y que el presidente de Polonia lo ha invitado. "A fin de cuentas voy a hacer seis horas y media de vuelo, voy a estar dos horas y media y voy a volver", dijo.

Alfredo Pérez Rubalcaba / PSOE: "La ayuda debe servir para rescatar a los ciudadanos"

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, subrayó ayer que la inyección de 100.000 millones de euros debe servir para "rescatar a los bancos, pero sobre todo a los ciudadanos".

El jefe de la oposición insistió en la necesidad de actuar para que el préstamo retorne a las arcas públicas y permita desbloquear los créditos a familias y pymes, con lo que aumentaría el consumo y la creación de empleo, y para que sean los españoles, "con dificultades" con la hipoteca o "engañados" con las preferentes, los beneficiarios de la ayuda.

Rubalcaba destacó que es necesario actuar "con la máxima transparencia", explicando los pasos a seguir y a qué se destinará el dinero. E instó a adoptar las medidas oportunas para que "el rescate de la UE no lo acaben pagando quienes nada han tenido que ver con la situación que atraviesan las entidades financieras", y para evitar que sean trabajadores y clases medias quienes de una forma u otra lo acaben costeando. Con este objetivo y para "delimitar responsabilidades" en todo este "proceso de deterioro" que ha sufrido el sistema financiero español, el líder de los socialistas reclamó la creación de una comisión parlamentaria que "investigue, vigile y prolongue medidas" durante el periodo que dure la recapitalización. Un deterioro al que, en su opinión, "no se ha llegado en tres meses o cuatro", pero al que ha contribuido la "desastrosa" gestión por parte del Gobierno, sobre todo en el último mes, tras la parcial nacionalización de Bankia.

Olli Rehn / UE: "Es una medida preventiva sin nuevas condiciones"

Se trata de una medida "preventiva" con condiciones para el sector, pero que no conlleva "nuevas condiciones" para la política presupuestaria ni reformas estructurales, según aseguró ayer el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn. La ayuda europea "incluirá condiciones políticas en el campo del sistema financiero y del sector bancario y su reestructuración, mientras que no habrá nuevas condiciones en otras áreas como la política presupuestaria ni reformas estructurales", señaló el comisario desde Bruselas.

Rehn agregó que con esta medida, además de preservar la estabilidad financiera, el Eurogrupo envía un mensaje claro al "calmar turbulencias y evitar el contagio".

Timothy Geithner / EE UU: "Es un paso hacia la unión financiera"

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, valoró este fin de semana la decisión de recapitalizar el sistema bancario español y destacó "el compromiso de sus socios europeos de suministrar apoyo" como un "paso concreto hacia la unión financiera en la eurozona". "Estas acciones son importantes para la salud de la economía española y suponen un paso concreto en el camino hacia la unión financiera, algo vital para la resistencia de la eurozona", indicó Geithner en un comunicado difundido por el Departamento del Tesoro.

Por su parte, el ministro de Economía francés, Pierre Moscovici, considera que el acuerdo supone "un testimonio de solidaridad reforzada entre los países de la zona euro".