En defensa de las empresas líderes
Los círculos de decisión empresarial españoles están muy preocupados por el súbito deterioro que han experimentado en los últimos meses las valoraciones de los activos corporativos en los mercados, y que se han acelerado sobre todo con la reforma financiera y la presión externa, justificada o no, de fuertes necesidades de capital para la banca. Esta opinión ha llegado ya a los círculos políticos, diplomáticos y financieros, con el ánimo de que las autoridades políticas y regulatorias pongan barreras, siempre dentro de la legalidad, a la manipulación de los valores cotizados, que puede llevarlos a precios aún muy inferiores a los infravalorados que tienen hoy. En el caso de los bancos se ha reabierto el debate de topar o prohibir las apuestas bajistas a corto, para la que se precisaría de una acción coordinada europea. Pero en el caso de las empresas no financieras, más allá de los viejos esquemas de acciones de oro, ahora desterrados, no hay defensa posible que no pase por un reforzamiento caso por caso de la posición de los accionistas de control.
El mercado es libre, y con libertad debe interpretar las compras y las ventas. Pero en empresas de carácter estratégico deberían buscar mecanismos de protección para no descapitalizar industrialmente al país, para mantener la cuota de liderazgo europeo que tiene España.