En los días laborables

Madrid estudia adelantar el cierre del Metro como medida de ahorro

La Consejería madrileña de Transportes e Infraestructuras está estudiando adelantar el cierre del Metro en días laborables como medida de ahorro que permita ir reduciendo el déficit operativo de la compañía, que ya alcanza los 800 millones de euros anuales.

El anuncio lo ha hecho hoy el titular del departamento, Pablo Cavero, tras visitar las cocheras de Metro junto al presidente de la empresa, Ignacio González.

En estos talleres, los vagones son sometidos cada noche a un mantenimiento "preventivo, predictivo y reactivo", una trabajo "heroico" que desempeñan 800 trabajadores, el 10% de la plantilla de Metro (8.000 personas), en las cuatro horas y media que transcurren desde el cierre del suburbano (01.30 horas) y su apertura (06.00 horas) tanto en días laborables como festivos.

"Esto es algo que estamos analizando y revisando", ha desvelado Cavero, para quien "no tiene mucha lógica cerrar el Metro a las 1.30 horas entre semana igual que en festivos".

Por ello, su Consejería está analizando si un adelanto del cierre del Metro "a las doce de la noche o cualquier otro horario" en días laborables puede ser una de las medidas de ahorro a implantar para reducir el déficit de 800 millones que tiene esta empresa pública.

El consejero no ha precisado el ahorro económico que supondría esta medida y ha insistido en que es una de las "muchas opciones de ahorro de costes" que estudia su departamento para intentar equilibrar las finanzas públicas de Metro "sin tener que tomar otras medidas".

Para ello, su equipo debe hace uso de "la mejor imaginación y las mejores prácticas empresariales" que aseguren la "sostenibilidad" de este medio de transporte con los estándares de calidad que requieren los madrileños, que, según Cavero, "estamos acostumbrados a tener el mejor Metro del mundo".

El adelanto del cierre del suburbano sería una medida de ahorro de lo que los gestores llaman "grasa" (ahorro que no repercute en la calidad y puntualidad del Metro) y a la que podría sumarse alguna acción en materia de limpieza o cualquier otro parámetro que resulte "excesivo" en la actualidad.

Paralelamente a estas medidas de ahorro, Transportes también estudia medidas de ingresos por la vía de la publicidad, a través de la instalación de locales comerciales en el suburbano e, incluso, dotando de telecomunicaciones a las 300 estaciones.

Metro de Madrid tiene unos ingresos anuales de 400 millones de euros y unos gastos de 1.200 millones. Aplicando la aritmética, las pérdidas operativas ascienden a 800 millones, 'cheque' que cada mes de enero el consejero Pablo Cavero tiene que pedir a la presidenta regional, Esperanza Aguirre, para cubrir el déficit de explotación de Metro.