A fondo

Hollande evita chocar del todo con Merkel

Hollande evita chocar del todo con Merkel
Hollande evita chocar del todo con Merkel

La zona euro dio en la madrugada del jueves un pequeño paso hacia su nuevo diseño. Aparte del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, casi nadie esperaba mucho más de la cumbre informal celebrada en Bruselas, convocada sobre todo para una primera tienta con el nuevo inquilino del Elíseo. Y François Hollande, en efecto, estuvo en el centro de todas las miradas de unos miembros del Consejo Europeo que, en su inmensa mayoría, pertenecen al Partido Popular Europeo y no habían cruzado palabra hasta ahora con el primer presidente francés socialista desde hace 17 años.

Hollande hizo honor a su fama de hombre modesto (llegó a Bruselas en tren desde París, con Rajoy, e hizo en coche los 308 kilómetros de vuelta) y abierto al diálogo. Y demostró, como buen discípulo del antiguo presidente de la Comisión Europea, Jacques Delors, que puede ajustar a la escena comunitaria su lenguaje electoral: de manera significativa, Hollande se olvidó en Bruselas de defender ante la canciller alemana, Angela Merkel, la renegociación del Pacto del Euro (que consagra la disciplina presupuestaria) que había prometido durante su reciente campaña frente a Nicolas Sarkozy. Quizá como premio, la agencia de calificación Moody's mantuvo ayer la triple A de la deuda francesa.

Hollande prefirió concentrarse en una reivindicación mucho más etérea como la creación de los eurobonos (deuda pública europea avalada por todos los socios de la zona euro), que le permite mantener hasta las elecciones legislativas de mediados de junio su imagen de ruptura con Berlín.

Rajoy no logra que el BCE se dé por aludido en su idea de que sea más activo

El debate sobre los eurobonos, según el presidente del consejo, Herman Van Rompuy, fue breve y solo desembocó en dos conclusiones: su creación forma parte del larguísimo plazo y siempre estará supeditada a una cesión de soberanía presupuestaria que buena parte del Gobierno de Hollande difícilmente podría aceptar después de oponerse en su día al proyecto de Constitución Europea.

La reforma del Banco Central Europeo, planteada por Hollande durante la campaña, tampoco figura entre los cambios de la zona euro que el Consejo Europeo estudiará a partir de junio.

Van Rompuy llevará a la próxima cumbre (28 y 29 de junio) el listado de reformas que se pueden plantear y, según las fuentes consultadas, de momento solo figuran, además de los eurobonos, la creación de un fondo europeo de liquidación bancaria (sobre el que la Comisión Europea ya trabaja desde hace meses) y la posibilidad de crear un mecanismo paneuropeo de garantía de depósitos bancarios para evitar la fuga de capital de un Estado a otro si cunde el miedo al corralito.

En la cumbre de junio, Van Rompuy intentará pactar el método de trabajo a seguir para lograr esos objetivos, con la posibilidad de nombrar un comité de personas sabias similar a los que precedieron a la creación del euro o del mercado interior.

El debate sobre todos esos cambios se desarrolló con presencia de un Mariano Rajoy que no podía ocultar su impaciencia por solucionar primero la coyuntura actual antes de dedicarse a pensar en el futuro. "Yo soy partidario de ir hacia una Unión fiscal y una Unión Política", señaló Rajoy al término de la cumbre hacia la 1 de la madrugada del jueves. Pero añadió que "es un debate que no se puede hacer ahora".

España tiene prisa

Para el presidente del Gobierno la prioridad en su tercera cumbre europea era "garantizar la sostenibilidad de la deuda pública" y enviar a los mercados "un mensaje nítido sobre que el euro es irreversible y es un proyecto al que no se va a renunciar".

Mariano Rajoy insistió en que la defensa de la sostenibilidad de la deuda pública pasa por el BCE, que desde hace semanas no compra bonos a pesar de la escalada de la prima de riesgos en países como España. Pero el presidente del BCE, Mario Draghi, que asistió a la cena en Bruselas no se dio por aludido. Incluso aseguró que la inyección de liquidez que reclama España podría hacerse por otras vías. Una alusión al fondo de rescate con el que Rajoy no quiere tropezar.