Las empresas foráneas siguen inyectando fondos en sus filiales

No todos los inversores extranjeros huyen de España

La fuga de capital extranjero de España está en máximos históricos y también el dinero nacional ha comenzado a huir. Pero no todos los extranjeros están de retirada. Las grandes empresas siguen apostando por las filiales que tienen en el país.

Dinero.
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El goteo es constante y nunca son buenas noticias. Mes tras mes, los inversores extranjeros retiran dinero de España, hasta el punto de que la huida suma más de 113.000 millones de euros en los últimos doce meses. Y eso es el 10,5% del PIB.

Los inversores venden deuda pública y las acciones que tienen en Bolsa, además de retirar depósitos y de retraer sus préstamos. A eso ha comenzado a sumarse la fuga de capital de los inversores nacionales, que están llevando su dinero más allá de los Pirineos. En febrero, el último mes del que el Banco de España ha proporcionado datos, salieron del país 13.526 millones propiedad de españoles, la cifra más alta desde que se recrudeció la crisis. La intención es clara: proteger sus fondos de la inestabilidad que reina en España.

Pero en este flujo de entradas y (sobre todo) salidas, hay otra partida que no se mira tanto y que se mantiene positiva para los intereses nacionales. Se trata de la inversión directa, ese dinero que las empresas foráneas meten en sus filiales nacionales, ya sea en forma de préstamos o de reinversión de beneficios; que destinan a comprar acciones, siempre que se haga con un sentido de propiedad y permanencia; a la inversión en sucursales o establecimientos, y a la adquisición de inmuebles. Por mucho que haya arreciado la crisis, la inversión estable y no especulativa de los extranjeros en España sigue siendo positiva, lo que significa que las entradas de fondos superan las retiradas.

Así lo constatan los datos del Banco de España. Es cierto que las cifras están lejos del máximo de 2008, cuando llegaron a España más de 52.500 millones por esta vía, pero en 2010 se invirtieron 31.000 millones netos y en 2011 el importe rondó los 20.000 millones de euros. Entre enero y febrero de este año la inversión directa ya roza los 4.000 millones. De hecho, en los últimos 16 meses solo ha habido tres en los que el saldo entre las entradas de dinero extranjero y las retiradas fue negativo.

Que llegue dinero a España siempre es una noticia positiva y más en el contexto actual, pero las cifras de inversiones directas del exterior tienen una doble lectura. Por supuesto, significan una apuesta de las empresas extranjeras por sus filiales o por establecer negocio en el país a través de compras, pero también pueden implicar una necesidad adicional de fondos de las participadas provocada por la caída de la actividad en España. Es decir, la matriz extranjera sale al rescate de su filial con una inyección de dinero. Al menos, por ahora lo siguen haciendo.