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La carretera pide a gritos conservación

Las infraestructuras viarias suspenden en mantenimiento y retroceden a niveles de 1980. Falta de iluminación, problemas de señalización y de asfaltado son la pesadilla de los conductores.

La carretera pide a gritos conservación
La carretera pide a gritos conservación

Desde 1985 no se veía un deterioro igual en las carreteras españolas. Problemas de asfaltado, baches, mala señalización, tramos con las marcas viales desgastadas y problemas de información en las grandes ciudades. Un panorama complicado que los conductores ya están notando, derivado de la falta de mantenimiento por la escasez de dinero. Las vías de nuestro país necesitan inversión en conservación para no poner en riesgo la seguridad vial y no engordar aún más la factura en reparaciones.

La red de carreteras españolas necesita un total de 5.500 millones de euros (un 30% más que en 2005) para recuperar el esplendor que lució años atrás. Es la conclusión extraída de la auditoría sobre el estado de las vías que elabora la Asociación Española de la Carretera (AEC). En este estudio se plasma también que no solo el asfalto está perjudicado. Señalización, marcas viales e iluminación agonizan al mismo ritmo.

"La situación es urgente y exige una actuación inmediata", sostiene Elena de la Peña, subdirectora técnica de la AEC. De la Peña asegura, además, que "lo más importante es la mejora del firme, también por tratarse de la partida que más inversión necesita". Según el informe, tanto en la red de carreteras autonómicas como en la red de carreteras del Estado la situación es "muy preocupante", obteniendo una calificación general en ambos casos de "deficiente". Sin embargo, la red secundaria de carreteras es la que más sufre las consecuencias de la ausencia de inversiones.

Una carretera en mal estado puede llegar a ser nefasta para el conductor: "Los baches y los surcos producidos por las ruedas obligan a prestar atención al suelo descuidando el resto de elementos y ponen en riesgo la seguridad", explica la directora. Por otro lado, los problemas de conservación afectan a la mecánica del vehículo y se relacionan directamente con exceso de emisión de gases contaminantes. Por ello, supone un dinero extra en la factura del taller para los automovilistas.

Otra de las consecuencias más importantes es la repercusión de este estado de cosas en los transportes por carretera, "que se traduce en la pérdida de competitividad territorial y también respecto a nuestros socios europeos", explica la subdirectora. "En lo que se refiere a infraestructuras no tenemos nada que envidiar a Alemania, sin embargo, un vehículo pesado circula peor en nuestras autovías", advierte.

Por si fuera poco, la AEC pone sobre la mesa otro dato: el aumento de los costes de reparación de la red viaria española es exponencial. Es decir, cada euro no invertido a tiempo en refuerzo de firmes o de asfaltado se transforma en 5 euros a los tres años y en 25 euros a partir del quinto. Lo barato sale caro también en la conservación de las carreteras.

Inversión

"Lo ideal sería invertir en conservación el 2% del valor patrimonial de las carreteras, que asciende a 190.000 millones de euros", afirma Elena de la Peña. "Los casi 5.500 millones de euros necesarios en estos momentos para conservación se deben programar y estudiar", explica la subdirectora. "De nada sirven los planes de choque rápidos" añade.

La realidad es que los conductores ya notan las deficiencias, por ejemplo, en el carril derecho de las autovías (siempre más desgastado) o en la pésima retroiluminación de las señales y marcas viales por la noche. Además, un accidente causado por alguno de estos factores es casi siempre achacado a errores humanos y en los atestados policiales pocas veces se apunta a la mala conservación de una vía como causa de un siniestro.

Fernando Sánchez, director técnico de Euroconsult, empresa que controla la calidad de buena parte de los firmes y la señalización de la red española de carreteras, asegura que "en los últimos años la mayor parte de los esfuerzos se han centrado en la construcción de nuevas autovías y se ha invertido menos en la conservación de las ya existentes". Afirma, además, que "la mejora de la señalización supondría la creación de 8.000 puestos de trabajo en un año".

Para el director técnico, además del problema de asfaltado, "es necesario comprobar que la visibilidad de las señales verticales en condiciones nocturnas o climáticas adversas no se deteriora y estas siguen manteniendo su función de guía en la conducción".

La calidad de la señalización de nuestras carreteras es buena, pero se ha descuidado notablemente su conservación en los últimos seis años y en la actualidad es necesario reponer más de 300.000 señales.

Y en lo que se refiere a señalización de orientación, el RACC otorga a la ciudad de Madrid un aprobado por poco margen en este aspecto. Según un informe realizado por la entidad, la continuidad de los mensajes que se ven en las calles de la capital debería mejorarse, así como la indicación de hospitales y estaciones de trenes. Igualmente, las vías madrileñas flojean en cuanto a indicaciones de aparcamiento o grandes espacios deportivos.

Por otro lado, el único dato positivo que arroja el informe de la Asociación Española de la Carretera se refiere a las marcas viales horizontales y barreras. Eso sí, con salvedades. Mientras la señalización horizontal mantiene su buena salud, el estado de conservación de las vallas metálicas es óptimo, pero matizan: "Solo se evalúan los tramos existentes y sabemos que hay un exceso de tramos sin barreras", confirman desde la AEC.

El peligro de conducir a oscuras

Noche cerrada, Madrid, carretera de circunvalación M-40, cerca de la carretera de Colmenar. Un tramo totalmente a oscuras. Eso sí, los puntos de luz esperan flamantes a ser encendidos como lo estaban hace unos meses.

Una de las consecuencias más polémicas de esta crisis es la que afecta a la iluminación de las carreteras. Los conductores vienen observando desde hace algunos meses que los puntos a oscuras se multiplican en toda la red española de carreteras. Conducir de noche es más cansado y peligroso que nunca por la carencia de luz.

La AEC asegura que el 21% de los puntos de iluminación están actualmente apagados y el 54% de los puntos que están encendidos lo hacen con defectos. De hecho, la Asociación Española de Fabricantes de Iluminación (Anfalum) ya denunció a finales del año pasado que "solo en la Comunidad de Madrid están apagados durante la noche entre 12.000 y 15.000 puntos de luz dependientes del Ministerio de Fomento".

Y los datos son aplastantes: el riesgo de muerte en un siniestro se incrementa 3,10 veces por la noche en relación al día y se producen el doble de accidentes a pesar de que circula la mitad del tráfico que durante la mañana.

Al margen de la incidencia en la siniestralidad que tienen los puntos sin iluminación, existe otro factor no menos peligroso. Se trata de los contrastes (claroscuros) que sufren los conductores constantemente entre tramos iluminados. Por ejemplo, conducir por la A-42 entre Toledo y Madrid resulta fatal para la visión, cada cierto número de kilómetros hay una nueva intensidad lumínica que el conductor debe salvar. "La vista se debe acostumbrar a intensidades muy distintas en poco tiempo" explican los expertos. Este hecho es causa principal de fatiga y, en cierta medida, influye en la seguridad vial.