La impronta económica de la Champions

Fans sin fronteras, la nueva fiebre del fútbol

El fútbol mueve los ánimos de millones de personas y sus carteras. Su importancia es tal que ha generado un fenómeno curioso y lucrativo: el turismo deportivo.

Estadio Allianz Arena en Munich
Estadio Allianz Arena en Munich

Deporte rey, religión de los estadios. La final de la Champions League que enfrenta este sábado en el Allianz Arena al Chelsea con el Bayern de Munich es una prueba palpable de ello. La huella de fútbol se siente por todo el planeta y avanza en paralelo a la globalización. Así lo atestigua un informe reciente divulgado por Mastercard. La enseña de tarjetas ha identificado la aparición de un fenómeno de masas en torno a la Liga de Campeones: los llamado fans sin fronteras.

Un cúmulo de factores han alimentado esta realidad. Por un lado, los esfuerzos de la industria. La Uefa ha sofisticado el torneo. En dos décadas, el número de equipos participantes por temporada en la Champions ha pasado de 36 a 76. A su vez, los encuentros disputados se han incrementado de 81 a 215. Las ampliaciones de los campos de fútbol también han ayudado. El número medio de espectadores por estadio casi se ha duplicado al pasar de 24.000 a 42.000 personas.

Pero también se han producido contribuciones externas. Las aerolíneas de bajo coste han facilitado la movilidad de espectadores de un rincón a otro de Europa. A su vez, el desarrollo de las tecnologías de la información (televisión, radio, Internet y redes sociales) han difundido la cultura del fútbol y la reputación de los equipos. Al mismo tiempo, han permitido una creciente interacción de los fans que han creado foros, webs, clubs, asociaciones, peñas... La caja de resonancia mediática ha elevado a un puñado de jugadores al estatus de ídolos.

MasterCard calcula que existen unos 41 millones de fans sin fronteras. Cada uno de ellos gasta, de media, 860 euros por temporada en seguir las actuaciones de su equipo al extranjero, ya sea cómodamente desde el sillón de su casa o in situ. Extrapolando este gasto, resulta que el turismo deportivo mueve en torno a 35.000 millones de euros al año. Un buen pico.

El informe encargado por la firma de los dos soles ha sido elaborado por Sascha Schmidt, profesor en la EBS University y director del Instituto de Deporte, Empresa y Sociedad.Su investigaciónestima que los más futboleros de la familia destinan 7.500 millones de euros al año en ver por la televisión partidos de pago internacionales de sus equipos. Esta partida es la más importante de su gasto (21%), pero no la única. Detrás vienen la compra de objetos conmemorativos como bufandas o camisetas (13%), las apuestas y las quinielas (13%), el alojamiento (13%), los gastos de transporte (12%), las entradas al partido (10%), bebidas y comidas en el estadio (7%) o las consumiciones en el bar de turno si uno no está abonado al canal de pago (6%).

Para las ciudades que albergan encuentros, la Champions League es un suculento pastel. La multinacional estadounidense estima que esta competición les genera unos 4.500 millones de euros provenientes de los fans sin fronteras.

Pero es que, además, los seguidores no vienen siempre de la ciudad de origen del equipo. Luego están los groupies de fuera. Uno de cada cuatro europeos aficionados al fútbol se declara seguidor de un club extranjero. ¿Cuáles son los que despiertan mayores devociones fuera de sus fronteras? Pues el Barça (29%), el Real Madrid (10%), el Manchester United (8%), el Chelsea (5%) y el Liverpool (5%). La preeminencia de la Primera División y la Premier es evidente en el llamado turismo deportivo.