Pide al país medidas de estímulo para evitar la crisis continental

El FMI insta a Alemania a auxiliar a Europa para ayudarse a ella misma

Hay veces en que ayudar al resto es la mejor manera de salir beneficiado. Y esa es la recomendación que le da el FMI a Alemania para evitar que su economía se contagie por la crisis de otras naciones europeas. La presión sobre el país para que abandone la austeridad y apueste por medidas de estímulo sube de grados.

Angela Merkel, canciller alemana
Angela Merkel, canciller alemana

Alemania es sin duda la alumna destacada de Europa. Sus finanzas están bajo control y su economía está lista para recuperarse del bache de la última parte de 2011 e iniciar una remontada firme y saludable en la segunda mitad de 2012. Ese, al menos, es el veredicto que da el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último informe sobre el país, publicado este martes.

Pero ni siquiera Alemania está a salvo de la tormenta: este futuro idílico puede verse amenazado. "El mayor riesgo de Alemania es una intensificación de la crisis en la eurozona, que repercutiría en el país de forma directa a través de la economía real y los canales financieros, y también de forma indirecta, al impactar en la confianza de los consumidores y las empresas", alerta el FMI, quizá con el objetivo de que esta amenaza haga lo que las continuas peticiones de los países con problemas no han conseguido.

¿Y qué puede hacer Alemania para remediarlo? El Fondo no tiene dudas. Como principal economía de la eurozona, Alemania puede desempeñar un papel principal para evitar el peligro. "La necesaria implementación de políticas con ambiciosas reformas estructurales en varios países debe ser complementada con medidas paneuropeas", explica el FMI. Y cita dos: usar los fondos estructurales europeos e incrementar la capacidad de préstamo del Banco Europeo de Inversiones, precisamente medidas que se están intentando implantar como nueva agenda de crecimiento que complemente los efectos de la austeridad en el Viejo Continente.

El mensaje del FMI, aunque escrito con la tradicional mezcla de abalanzas y diplomacia que caracteriza a esta institución, se suma claramente a las presiones que está recibiendo la canciller alemana, Angela Merkel, desde distintos frentes y que se han recrudecido en las últimas semanas. Frente a las exigencias germanas de ajustes y recortes, las voces que piden una apuesta por el crecimiento cada vez son más y han tomado fuerza desde la victoria de François Hollande en las elecciones francesas del domingo. Ahora, el FMI solicita más medidas de estímulo a Alemania, hace al país responsable del futuro del continente casi al completo e incluso le pide que olvide sus miedos atávicos y que asuma más inflación para que las naciones periféricas se beneficien. La presión sube de grados.

Por si acaso Merkel sigue teniendo dudas, el FMI hace un repaso de las debilidades de Alemania que pueden verse afectadas especialmente por un contagio de la neumonía de la periferia europea. Y sus bancos están los primeros de la lista. "A pesar de algunos progresos, el sistema bancario sigue siendo vulnerable a golpes externos, dado su alto grado de apalancamiento, la baja calidad del capital bancario, una exposición transnacional significativa y una amplia dependencia de la financiación mayorista", sentencia el FMI.