Rato renuncia a su cargo

Del Monte de Piedad a BFA y Bankia

El presidente Bankia y BFA, Rodrigo Rato, ha anunciado hoy que abandona la dirección de ambos bancos. Las entidades que hasta ahora presidía surgieron como resultado de la mayor fusión financiera que ha tenido lugar en España.

Fachada de una sucursal de Caja Madrid.
Fachada de una sucursal de Caja Madrid.

Rodrigo Rato fue nombrado presidente de Caja Madrid en enero de 2010. La caja más antigua de España, que nació hace más de 300 años como monte de piedad, se encontraba tocada por la crisis financiera debido a su alta exposición al sector inmobiliario. Tan solo unos meses después de su llegada al cargo, en junio del mismo año, Caja Madrid anunciaba su fusión con la valenciana Bancaja y otras cinco de menor tamaño (las de Canarias, Ávila, Laietana, Segovia y Rioja).

Como resultado de esa operación, la mayor fusión financiera que ha tenido lugar hasta la fecha en España, nació Banco Financiero y de Ahorros (BFA), también presidido por Rato. La nueva entidad acumulaba 300.000 millones de euros en activos y recibió 4.465 millones en ayudas del FROB. BFA se convirtió en una de las cuatro entidades más importantes del país, además de desbancar a La Caixa como primera caja de ahorros.

El ex director gerente del Fondo Monetario Internacional y ex ministro de Economía presentaba en marzo de 2011 la creación de la marca comercial Bankia, que en abril pasó a ser una de las dos entidades en las que se segregó la actividad del banco. El consejo de administración decidió transmitir a Bankia todo el negocio financiero y bancario (empezó a cotizar en Bolsa en el mes de julio), mientras que se acordó que BFA actuaría como banco malo acumulando todos los activos tóxicos como el suelo adjudicado y la financiación de suelos en situación dudosa.

A pesar de los esfuerzos del grupo por demostrar su solvencia, se ha convertido en el foco de atención. Recientemente, el FMI apuntaba en un informe a Bankia como uno de los bancos más vulnerables del sistema financiero español y urgía a la entidad a sanear su balance. El organismo sugería además la necesidad de que el Estado aportara fondos públicos para completar el proceso de reestructuración de la banca.

A la noticia de la renuncia de Rato como presidente de Bankia se ha unido el anuncio por parte del Gobierno de un plan de saneamiento para la entidad que incluiría hasta 7.000 millones de euros que se inyectarán mediante bonos contingentes convertibles (cocos).