Tras 13 años de avance continuo

La crisis pone fin al crecimiento del gasto militar mundial

La crisis ha puesto fin a 13 años consecutivos de incrementos en el gasto militar mundial. En 2011, las inversiones de los Gobiernos en ejércitos y armas se mantuvieron planas, sumando 1,32 billones de euros, según los datos publicados hoy por el instituto sueco Sipri.

Caza JAS-39, de la sueca Saab, expuesto en una feria aeronáutica
Caza JAS-39, de la sueca Saab, expuesto en una feria aeronáutica

"El aumento del gasto militar en la última década se ha detenido. Al menos, por ahora". Este es el balance que hace Sam Perlo-Freeman, uno de los investigadores del instituto sueco Sipri, de la evolución de las inversiones de los Estados en ejércitos y armas en el último ejercicio.

Según los últimos datos hechos públicos hoy por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (Sipri), el año pasado el gasto militar global alcanzó los 1,74 billones de dólares (1,32 billones de euros), lo que apenas supone variación respecto a las cifras de 2010 en términos reales.

El ligero incremento del 0,3% registrado pone fin a 13 años consecutivos de aumento en las inversiones militares, incluyendo un promedio anual del 4,9% en el periodo 2001-2009.

A juicio de Perlo-Freeman, esto es una consecuencia clara de la crisis económica mundial, "especialmente, de las medidas de reducción del déficit adoptadas en Estados Unidos y Europa".

Así, Estados Unidos, que sigue siendo el país número uno en este ámbito, responsable del 40% del gasto militar de todo el mundo, ha reducido las cantidades destinadas a defensa y seguridad un 1,2% en términos reales, o 8.700 millones de dólares con precios de 2010.

En todo caso, parte de este recorte tiene que ver con los retrasos del Congreso estadounidense en aprobar el presupuesto para el año fiscal 2011, por las disputas entre la Administración Obama y los republicanos.

No obstante, desde el Sipri consideran que habrá reducciones adicionales en el gasto militar real de los EE UU en el futuro, tanto por las medidas de reducción del déficit aprobadas (que exigen recortes de 487.000 millones de dólares en defensa hasta el año 2021) como por la retirada de tropas de Irak y Afganistán.

El caso de España

En Europa, los mayores ajustes en el gasto militar se han producido en los países más golpeados por la crisis. Así, el recorte en España ha sido del 18% desde 2008; en Grecia, del 26%; en Italia, del 16%; y en Irlanda, del 11%.

En el caso de los tres países con mayor gasto militar del continente (Alemania, Francia y Reino Unido), las reducciones han sido menores (por debajo del 5%) pero se prevén ajustes adicionales en los próximos años, de entre el 4% y el 7,5%.

Pese a la crisis, sí hay países europeos que están gastando más en el ámbito militar. Polonia, por ejemplo, que busca convertirse en un miembro más activo de la OTAN, o Noruega, cuya economía se ha visto protegida del derrumbe general gracias a sus recursos petrolíferos.

Como caso llamativo, el de Azerbayán, que fue el país con mayor incremento en gasto militar en el mundo (un 89% más), en plena escalada de tensiones con Armenia por la región de Nagorno-Karabaj.

Rusia y China, a la contra

Las dos grandes potencias mundiales que también aumentaron sus inversiones armamentísticas y militares fueron Rusia y China. El Gobierno de Pekín ya concentra el 8% del gasto militar mundial, tras aumentarlo un 170% en términos reales desde 2002.

Según estimaciones del Sipri, su gasto en 2011 alcanzó los 143.000 millones de dólares, lo que supone cerca del 2% de su PIB. No obstante, su nivel tecnológico está, en general, una o dos generaciones por detrás del de Estados Unidos.

En cuanto a Rusia, Moscú ha incrementado su gasto militar un 16% en términos reales desde 2008 (un 9,3% solo el año pasado). El país ya es el tercero en el ranking mundial, tras sobrepasar a Reino unido y Francia.

Además, el Gobierno ruso planea aumentos adicionales en las inversiones militares, con planes para crecer hasta un 53% en "defensa nacional" hasta el año 2014. Su intención es reemplazar el 70% del equipo militar de la época soviética para el año 2020.