Mercados

Las entidades españolas defienden su negocio en la City

Caen el 15% de media en el año mientras el sector europeo sube el 12,6%

Los grandes bancos españoles trabajan duro para recuperar la confianza de los inversores internacionales. Ejecutivos de primer nivel de las principales entidades participaron esta semana en una conferencia anual de banca organizada por Morgan Stanley en Londres donde se esmeraron por vender las bondades de sus negocios y dar su visión sobre la economía española tras las reformas emprendidas por el Gobierno. Unos esfuerzos que se producen después de un duro trimestre bursátil para las entidades cotizadas españolas y con el país de nuevo en el punto de mira de los mercados.

El sector financiero español cierra los tres primeros meses del ejercicio con caídas medias en el entorno del 15%. Un comportamiento que contrasta con el de sus rivales europeos, beneficiados del tirón que han vivido los activos de riesgo en los primeros compases del año gracias al balón de oxígeno que han supuesto las subastas a tres años del BCE.

El sector europeo de banca del Stoxx se ha visto impulsado, una vez eliminado el riesgo sistémico que amenazaba a los mercados a finales de 2011, y en el año gana un 12,66% a pesar de las caídas de dos dígitos de algunos de sus miembros españoles como Bankia (-24,45%), Popular (-23,58%), CaixaBank (-23,08%), Sabadell (-19,35%), Bankinter (-17,2%) o BBVA (-10,67%). Santander (-1,7%), también en números rojos, pierde menos tras su peor comportamiento relativo en 2011.

"Los números explican que el entorno sigue siendo muy difícil. Las perspectivas para España se han deteriorado. Los dos últimos meses han llevado al mercado a entender que las medidas van a tener un impacto en 2012", explica Javier Barrio, director de ventas institucionales de BPI.

Ante un entorno económico tan complejo como el actual altos directivos de BBVA, Santander, Popular, CaixaBank y Bankia se esforzaron por hacer patria y vender sus empresas ante inversores internacionales en Londres esta semana.

El nivel de los ejecutivos que participaron en la conferencia da una idea de la importancia de defender la marca España. El consejero delegado de Santander, Alfredo Sáenz, el director financiero de BBVA, Manuel González-Cid, el director financiero de Banco Popular, Jacobo González-Robato, el consejero delegado de CaixaBank, Juan María Nin, y el director financiero de Bankia, Leopoldo Alvear, fueron algunos de los directivos que participaron en el encuentro que reunió también a ejecutivos de bancos y aseguradoras europeas.

Alfredo Sáenz, en línea con las palabras pronunciadas por el presidente de la entidad, Emilio Botín, en la junta de accionistas del banco el viernes, alabó algunas de las medidas emprendidas por el Gobierno para facilitar la recuperación, al tiempo que recordó que los efectos positivos de las reformas tardarán en sentirse. De hecho, espera que, como pronto, sus efectos lleguen en 2013, una forma de pedir un voto de confianza.

El consejero delegado de Santander aprovechó también para dar su visión sobre la industria y su compañía. Defendió su negocio como una apuesta atractiva por su diversificación y tamaño. A su vez, comentó que no espera un repunte sustancial de la morosidad este ejercicio y alabó el plan del Gobierno para apoyar a autonomías y ayuntamientos en el pago de facturas pendientes a proveedores, un mecanismo de apoyo que considera crucial. Una opinión que también expresó el director financiero de BBVA. González-Cid reconoció que el segmento de pymes es el área de negocio que más preocupación genera a la entidad pero considera que la iniciativa del Gobierno puede suponer un importante alivio. BBVA, por su parte, espera que la morosidad alcance el pico este ejercicio. En cuanto a su negocio defendió que esperan crecimiento de ingresos en todas las áreas geográficas menos España y defendió tanto su posición de capital como la calidad del crédito.

El diagnóstico de Banco Popular no difirió en exceso. El banco espera un segundo trimestre duro y un 2013 mejor, un ejercicio en el que los problemas seguirán viniendo del sector de la construcción, por lo que no descarta un incremento de provisiones. La entidad también defendió la fusión con Pastor, al tiempo que tuvo palabras de apoyo para la reforma laboral, una medida que considera positiva para el país. El consejero delegado de CaixaBank, por su parte, se centró en defender la absorción de Cívica y aseguró que generará valor para el accionista desde 2013.

"No hubo grandes sorpresas y pocas guías sobre lo que se espera para este año. Es cierto que las valoraciones son atractivas pero la salud del sector inmobiliario sigue siendo una incógnita. Necesito ver cómo se resuelve la reestructuración del sistema financiero para volver a apostar por el sector", explica un gestor británico que asistió al evento. "Los presupuestos, al menos, van en la buena dirección y no deberían perjudicar a la banca", añade. El viernes la prima de riesgo bajó y los grandes bancos subieron.