El enésimo esfuerzo para limpiar la banca

La banca juega su última carta para purgar el ladrillo

Las entidades presentan su plan de saneamientos al Banco de España con el objetivo de cerrarlo en un año

La suerte está echada. Las entidades financieras españolas ya han presentado al Banco de España sus planes para hacer frente a los saneamientos extraordinarios para limpiar sus balances del ladrillo y la pelota está ahora en el tejado del supervisor, que tiene un plazo de 15 días hábiles para decidir si acepta o no las propuestas. Todas apuestan por cumplir con las exigencias este mismo año, bien sea con la simple generación de beneficios o el excedente de capital que atesoran (CaixaBank, Kutxabank, Ibercaja o BMN), la venta de activos y canje de preferentes y subordinada (Bankia) o la captación de capital privado (Novagalicia y Liberbank). Otras, como Cívica y Caja3, se han visto abocadas a una fusión con un competidor más fuerte (CaixaBank e Ibercaja), para salvar esta nueva prueba. Mención aparte merecen Catalunya Caixa o Banco de Valencia, entidades que esperan en la parrilla de salida para ser subastadas.

Cerrado este nuevo capítulo, que ha supuesto otra vuelta de tuerca más para el sector financiero, agobiado ya de por sí por la flaqueza del negocio y los requerimientos de Bruselas, se empiezan a oír voces que apuntan a que este esfuerzo no será suficiente para purgar todos los riesgos inmobiliarios.

Bankia. Ventas de activos y recompra de preferentes

Algunos expertos señalan que, a pesar del esfuerzo, este no será suficiente para purgar todos los riesgos en ladrillo

La entidad que preside Rodrigo Rato es una de las que precisa mayores saneamientos adicionales. En total, 5.070 millones de euros, de los que 3.396 millones son provisiones y otros 1.674 millones capital. Su hoja de ruta pasa por canjear productos híbridos en circulación -participaciones preferentes o deuda subordinada- por acciones; la venta de activos no estratégicos; generación de beneficio y la optimización de los activos ponderados por riesgo. Además, cuenta con 1.100 millones en provisiones genéricas y espera cargar 4.000 millones de euros en provisiones de su matriz, Banco Financiero de Ahorros (BFA), contra patrimonio.

El grupo financiero ya se ha puesto manos a la obra y, a través de las dos primeras vías, ha conseguido 1.304 millones de euros en solo dos meses. Con la venta de parte de su cartera industrial -se ha desprendido del 4,19% de Bolsas y Mercados Españoles (BME) y del 10,36% de su participación en Mapfre América- ha ingresado un total de 314 millones de euros, con unas plusvalías de 110 millones. A ello se suma su tasadora, Tasamadrid, adquirida por Tinsa, que le ha reportado a Bankia unas plusvalías de 5 millones de euros. El resto de ingresos ha procedido de la recompra de preferentes, bonos de titulización o subordinada por un importe total de 2.807 millones.

Pero Bankia todavía cuenta con más cartuchos en la recámara. Atesora una gran cartera industrial, tanto de cotizadas como de empresas no cotizadas o filiales. A precios de mercado del viernes, sus participadas tienen un valor bursátil de 3.630 millones, un colchón del que la entidad podría echar mano. Los analistas, no obstante, consideran que Bankia evitará desprenderse de sus joyas de la corona, ya que le proporcionan jugosos ingresos a través de los dividendos y, además, en algunos casos encierran minusvalías latentes. Las más significativas son el 12,1% en IAG, la alianza de Iberia y British Airways, el 5,41% de Iberdrola o el 15% de Mapfre. También podrían ser intocables el 20,12% de Indra, el 15,51% de NH Hoteles, el 27,7% de Realia, el 18,6% de Deoleo o el 9,1% de Metrovacesa. Dentro de la larga lista de no cotizadas están Caser, Lico Leasing o Mecalux.

No es su única baza. Bankia aún podría canjear otros 4.000 millones de euros de participaciones preferentes, correspondientes a las emitidas por Caja Madrid en 2009. Por otro lado, la entidad estima que la fusión de las siete cajas de ahorros que integran su alianza le proporcionará unas sinergias de costes de 700 millones de euros a partir de 2013. También espera potenciar algunos segmentos de su negocio, como los seguros, banca personal o empresas, y potenciar la venta cruzada de productos.

Novagalicia. Subasta del 40% entre capital privado

La gallega ha perfilado un innovador plan para intentar evitar su subasta. Controlada en un 90% por el FROB (en diciembre empresarios gallegos compraron el 2,59%), Novagalicia propone al Banco de España que le permita la entrada de inversores privados, fundamentalmente fondos de inversión del Reino Unido y EE UU, a través de la subasta del 40% de su capital. El FROB mantendría el 50% con una fecha límite de 2014. El objetivo es captar entre 500 y 1.000 millones. Esa es la pieza angular de su proyecto para poder cumplir con los saneamientos adicionales que debe hacer de 2.340 millones (1.600 millones en provisiones y otros 740 de capital), pero no es la única vía que contempla el banco. También incluye la generación de resultados, la reducción de su exposición al riesgo inmobiliario mediante la venta de inmuebles adjudicados y de promociones financiadas y la venta de activos no estratégicos.

Su presidente, José María Castellano, defiende que el sistema ideado es más barato para las arcas públicas que la subasta de la entidad, aunque para seguir adelante tendrá que contar con el visto bueno del Banco de España de un esquema de protección de activos (EPA) sobre posibles pérdidas futuras, condición impuesta por los fondos interesados. Para un futuro, de dos o tres años, su estrategia pasa por sacar a Novagalicia a Bolsa.

Caixabank-Cívica. Opta por cumplir con la reforma en un año

La absorción de Banca Cívica permite a La Caixa contar con hasta dos años para adaptarse a las exigencias de la reforma financiera, pero la entidad no utilizará esta dispensa. El grupo, que no descarta otras compras como Novagalicia, basa su plan en la generación de resultados, el excedente de capital con el que cuenta (6.376 millones) y el fondo de provisiones genéricas del que dispone (1.835 millones). Por su parte, Cívica cubrirá sus necesidades de capital con su integración en CaixaBank. De hecho, la entidad va a realizar un ajuste de la valoración de los activos de Cívica de 3.400 millones de euros contra reservas.

BMN. Fuerte vocación por ganar tamaño

El banco liderado por Caja Murcia ha manifestado desde el inicio de esta segunda oleada de fusiones bancarias su vocación por ganar tamaño. El impacto bruto de la reforma financiera, de 1.039 millones, no le impedirá alcanzar este propósito, ya que prevé cubrir los 265 millones de provisiones con la generación de resultados y cuenta con excedente de capital suficiente para hacer frente a buena parte de la cantidad requerida (674 millones). BMN ha fijado su objetivo en Banco de Valencia, entidad que le encaja por su modelo de negocio y su presencia geográfica. La participada de Bancaja, ahora socia de Bankia, cifra el impacto de la reforma en 1.251 millones. No obstante, la entidad que preside Cargos Egea también se ha acercado a otras entidades para tener preparado un plan B.

Ibercaja-Caja3. Generación de resultados y excedente de capital

Al igual que La Caixa, Ibercaja cumplirá este mismo año con los requisitos de la reforma financiera a través de la generación de resultados y el excedente de capital. En su caso, el impacto, incluida Caja3, es de 1.732 millones (1.028 en provisiones y 704 en capital). La entidad, no obstante, sigue en la búsqueda de nuevos socios, una vez que su principal apuesta, Unnim, fue adjudicada a BBVA. Unicaja es la entidad que mejor le encaja estratégicamente, si bien las discrepancias entre los máximos responsables de ambas cajas han impedido, al menos por ahora, que la operación llegue a buen puerto.

Kutxabank. Cómoda posición para afrontar más compras

La alianza de las tres cajas vascas es la que afronta las exigencias de la reforma financiera en una posición más cómoda. Gracias a las dotaciones extraordinarias realizadas en 2010 tras la adquisición de Cajasur, no tendrá que realizar provisiones adicionales al tener cubiertos los activos inmobiliarios afectados por el real decreto al 65%. Respecto a las necesidades de capital, de 650 millones, Kutxabank cuenta con suficiente excedente de recursos propios. Sus responsables aseguran que no tienen prisa para acometer una operación de gran calado, pero fuentes financieras dan por seguro que moverá ficha en breve. La entidad ha negociado con Cívica, si bien podría aspirar a alguna pieza más grande: Catalunya Caixa.

Liberbank. Entrada de inversores institucionales

El banco capitaneado por Cajastur negocia la entrada de inversores institucionales, bien a través de la compra directa de hasta el 20% de la entidad o con su salida a Bolsa. Otra vía que mantiene abierta es participar en algún proceso de integración. De hecho, mantiene desde hace semanas negociaciones para hacerse con la filial española de Caixa Geral.

Unicaja-Caja España. Una fusión que se ha hecho esperar un año

El coste que impone el real decreto a ambas entidades es de 1.831 millones. Su fusión ha estado a punto de saltar por los aires, pero Unicaja consiguió ayudas públicas para absorber Caja España (la castellanoleonesa recibirá 475 millones en cocos y la andaluza una línea de convertibles de hasta 1.025 millones).

Catalunya Caixa. Pérdidas de 1.335 millones por saneamientos del ladrillo

La entidad, controlada en un 90% por el FROB, registró en 2011 unas pérdidas de 1.335 millones debido a los 1.505 millones de saneamientos extraordinarios realizados para cubrir el riesgo en ladrillo. Con ello, la factura del real decreto se queda en 2.648 millones (1.595 de provisiones y 1.053 de capital). La existencia de varios interesados en su compra ha llevado a Catalunya Caixa a pedir que su subasta se adelante a antes del verano. Se prevé que el proceso arranque al mismo tiempo del de Banco de Valencia. Entre los candidatos se apunta a Santander, BBVA, Kutxa y Popular.