Mercados

¿Contener la caída o ajustarse el cinturón?

Los expertos abogan por flexibilizar el objetivo de déficit para este año, pero cumplir con el 3% en 2013 para evitar un nuevo castigo por parte de los mercados.

Europa vuelve a asomarse al abismo de la crisis. Sin apenas tiempo para recuperarse de la primera caída, el Viejo Continente se sumerge ya en una nueva recesión. La economía de la zona euro se contrajo un 0,3% en el último trimestre de 2011, según los datos recientemente publicados por Eurostat. Italia se dejó un 0,7%. España, un 0,3%. Incluso la locomotora germana cedió un 0,2%. Llegados a este punto, han cobrado fuerza las voces que venían alertando que recetar austeridad en exceso equivale a cruzar la raya que separa los medicamentos de los venenos. Esta semana, 12 países de la eurozona, encabezados por España e Italia, han remitido una carta a Bruselas reclamando flexibilidad en los recortes exigidos e incentivos al crecimiento. La Unión Europea, que oficialmente mantiene su política de tolerancia cero con un déficit excesivo, ha abierto la puerta, sin embargo, a suavizar los plazos de cumplimiento. El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, cuya institución mantiene a flote la balsa europea a base de inyectar liquidez a su banca, se apresuró a advertir, sin embargo, que "dar marcha atrás en las metas fiscales provocaría una reacción inmediata en el mercado. Los diferenciales soberanos y el coste del crédito subirían". El dilema, pues, es si a España le conviene ajustarse el cinturón con más delicadeza para no ahogar, o si hacerlo le arrebataría la confianza de los inversores.

"Desde luego lo que no le conviene, ni a España, ni a ningún país, es que se le flexibilice el calendario de reducción del déficit a ella sola. Ni tampoco que parezca que lo está pidiendo continuamente, porque sea la única interesada. Ese ruido no es bueno", sostiene Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Universidad de Granada, argumentando que este tipo de mensajes siembran la desconfianza en los mercados. "España debe mostrar un compromiso firme, pero aquí lo ideal sería que la UE fuera más realista, porque con las circunstancias que se dan, recesión, recorte de gastos... Se puede complicar la situación para el año que viene...", apunta.

Es un hecho. Organismos internacionales y analistas dan por sentado que la economía española sufrirá un nuevo mazazo este año. Las previsiones anteriores hablaban de una subida cercana al 2% para 2012. Pues bien, sin tener en cuenta los efectos derivados de los ajustes que está llevando a cabo el Gobierno, la Comisión Europea espera que España caiga un 1% en 2012. El Banco de España prevé un descenso del 1,5%. El Fondo Monetario Internacional habla ya de un retroceso del 1,7%.

Con semejante panorama de fondo, el Ejecutivo tiene el compromiso de rebajar el déficit del entorno del 8% del PIB en el que acabó 2011 a un 4,4% para finales de este ejercicio. "Cumplir el objetivo de déficit de este año equivale a un recorte de 40.000 millones de euros (de los que ya se han anunciado 15.000 millones). Si a eso le sumamos la contracción de la economía, habría que poner otros 15.000 millones, aproximadamente", calcula Daniel Pingarrón, analista de IG Markets. "Draghi tiene razón en que si se rebajan estos objetivos, la prima de riesgo volverá a subir, no está claro si en 30 o en 80 puntos básicos. Lo que parece más claro es que a España le merece más la pena sufrir esa escalada en el riesgo soberano que someterse a un recorte de 55.000 millones en un solo año", expone.

"A corto plazo pueden tener efectos muy negativos, pero no tiene sentido relajar las medidas de ajuste", contrapone José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España. Desde su punto de vista, el desahogo ya lo está dando el Banco Central Europeo con su nueva barra libre de liquidez a la banca. Se trata de créditos laxos, a tres años de plazo, al 1% de interés, que están permitiendo mantener las primas de riesgo bajo control y un buen tono en el parqué. "Esa liquidez evita que la situación explote, sin ella, las Bolsas caerían un 10%, y las empresas no hubieran podido emitir los 30.000 millones en deuda que han obtenido", prosigue el estratega. En su opinión, habría que aprovechar esa ventana de tranquilidad "no para aplazar el problema" sino para afrontarlo de lleno. "Es mejor caer en recesión, pasar a un crecimiento bajo y desembocar en una expansión económica, que mantenerse con un crecimiento bajo y terminar cayendo en recesión más tarde", ilustra.

Los analistas de Goldman Sachs apuntan también a aprovechar "la reciente mejora en las condiciones de financiación", pues sin estas, aducen, el PIB español está abocado a caer más del 1,2% que prevén. "La velocidad de ajuste", apuntan aun así, "debe estar en equilibrio con el crecimiento, de modo que sea viable política y económicamente".

La historia refuerza esta advertencia. El esfuerzo que se le pide a España "es prácticamente inédito", revela un reciente informe del servicio de estudios de BBVA, que comparando 173 casos de corrección de déficit entre 1978 y 2009 en los 17 países de la OCDE, concluye que tan solo hay cuatro casos en los que el ajuste solicitado haya sido superior a cuatro puntos de PIB. Irlanda, (2009), Italia (1993 y 1995) y Finlandia (1995). Y su éxito fue solo parcial.

"Al final, el guion no confesable dice que Bruselas mantendrá su discurso y España su compromiso, pero que ambos llegarán a un acuerdo tácito, ante la imposibilidad de cumplir el objetivo sin derrumbar la economía española", resume Pingarrón, "permitiendo cierta flexibilidad en el calendario para este año, pero manteniendo el 3% de déficit para 2013". Coincide aquí plenamente el estratega de Citi, quien cree que "España debe hacer todo lo posible" pero que no podrá reducir el déficit por debajo de un 5,5% este año.

El castigo de los mercados ante el incumplimiento del compromiso de déficit en 2012, asumen estos expertos, no será especialmente grave si se mantiene el objetivo final de 2013. Con todo, apuntan en IG Markets, el Tesoro ha completado ya un 30% de las emisiones previstas para todo 2012, para garantizarse acceso a financiación ahora que el entorno es menos hostil.

Grecia dio el pistoletazo de salida ayer al proceso de reestructuración de la deuda al invitar formalmente a los tenedores a participar en el canje pactado con el Eurogrupo el pasado lunes, según el cual deben aceptar una quita del 53,5% del valor nominal de los bonos.

Arranca el canje de deuda en Grecia

Grecia aspira a obtener el 90% de aceptación en el canje de deuda que forma parte del segundo rescate al país pero se reserva la opción de ejecutarlo si al menos el 75% de los tenedores aceptan.

La legislación griega deja abierta la posibilidad de imponer la quita a los acreedores que se resistan. Para conseguirlo Grecia ha introducido las llamadas cláusulas de acción colectiva que suprimen el derecho de los bonistas a vetar la reestructuración. Grecia explica ayer en un comunicado que si dos tercios de los tenedores aceptan el canje podrá hacer efectivas estas cláusulas, siempre y cuando hayan votado en el proceso inversores que tengan como mínimo el 50% de la deuda griega.

El canje de deuda pactado significará la condonación de más de 100.000 millones de euros para Grecia con el objetivo de devolver la deuda sobre PIB del país al entorno del 120% para 2020 desde el 160% actual.

Grecia aspira a cerrar el proceso como tarde el 12 de marzo aunque se prevé que se complete entre los días 8 y 11 del próximo mes. El grado de aceptación es clave y el propio Eurogrupo ha insistido en la importancia de que resulte masivo para garantizar el éxito del rescate. La otra cuestión espinosa es ver si se ejecutan o no los seguros de impago (CDS) de quienes no acepten.