Sugiere que un banco tenga proveedores por línea de producto en vez de por ramo

El seguro propone otros acuerdos en banca que eviten indemnizaciones

El decreto ley para el saneamiento financiero da a la banca dos años para reordenar sus acuerdos de seguros tras las duplicidades ocasionadas por las fusiones. Las indemnizaciones fijadas por contrato dificultan resolver la situación. Por eso varias aseguradoras proponen que, en vez de un proveedor por ramo, un banco pueda tener socios por línea de producto.

El seguro se topa con un nudo gordiano. Una década de contratos entre entidades de crédito y aseguradoras, sumada a las leyes sobre distribución de pólizas y a la agitada reestructuración financiera han dejado el mapa de bancaseguros patas arriba. Y la única forma de resolver la situación parece que volverá a ser, como ya hiciera el joven Alejandro Magno a las puertas del Imperio Persa en el siglo IV a.C., cortar por la mitad el problema. En lugar de haber un proveedor por ramo, las aseguradoras sugieren que un banco pueda tener un socio por línea de producto.

En la última década, las compañías de seguros han realizado fuertes apuestas por la distribución bancaria. Las entidades de crédito manejan un 73% de las provisiones técnicas de vida y ganan presencia en no vida, donde aportan un 10% de las primas. El tamaño del pastel y el aparente vigor de la economía española en el boom animó a pagar millonadas por constituir joint ventures.

Ahora la crisis ha trastocado todas las expectativas. Las entidades de crédito están inmersas en una espiral de fusiones desde hace dos años. Cada banco y cada caja han llegado a su nuevo grupo con un proveedor de seguros propio. Para solucionar el solapamiento, toca indemnizar a las aseguradoras salientes y esto es un problema porque las cifras pueden ser astronómicas. Aviva pide 944 millones a Bankia y Aegon reclama 600 millones a Aegon..

De entrada, los bancos no recibirán mucho dinero por ampliar el pacto con el socio ganador porque las previsiones de negocio ya no son boyantes. Pero sobre todo, las entidades de crédito andan ahora escasas de dinero. Su prioridad es lidiar con la mora, dar salida a los activos adjudicados, lograr liquidez y encontrar vías para cumplir con las nuevas exigencias de capital.

Solventar los pactos de bancaseguros es una tarea secundaria, sobre todo porque las sociedades se encuentran sanas. Por eso, el Ministerio de Economía ha cedido a las peticiones de las grandes patronales financieras. El Real Decreto Ley 2/2012 para el saneamiento financiero da tiempo para reordenar los acuerdos. Deben estar resueltos en enero de 2014.

Esta decisión quita presión a bancos y cajas. La ley de mediación, aprobada en 2006, exige que haya un solo proveedor para el ramo de seguros generales y otro para vida. No da margen para trabajar en base a líneas de producto ni para repartir la red según criterios regionales, algo que se aplica ahora de facto al vender cada aseguradora en las oficinas de su antigua caja socia.

Varias aseguradoras con acuerdos bancarios ven con buenos ojos la decisión del departamento que dirige Luis de Guindos. "Esta prórroga de dos años se usará para preparar un nuevo marco legal que ayude a reordenar los acuerdos", explica un directivo. Y añade, "si no se permite organizar las alianzas por líneas de producto será muy difícil rescindir los acuerdos vigentes a causa del coste de las indemnizaciones".

La idea que maneja el sector es formar mesas negociadoras en las que las aseguradoras pacten con el banco qué productos aportará cada una (autos, hogar, comercio, vida riesgo, ahorro...). Todas continuarían trabajando y, al acotarse áreas de acción, el importe de las indemnizaciones menguaría sensiblemente.

Con todo, no todo el sector ve fácil la salida. "No veo claro cómo se puede articular. ¿Qué productos vendes? ¿De quién? ¿Qué criterio aplicas?", apunta un directivo responsable de una aseguradora con acuerdos de bancaseguros. Y otro añade, "aunque la ley cambie, los contratos tienen prioridad". En todo este embrollo, Unespa se mantiene neutral y evita establecer un criterio oficial.

Una aseguradora produciría las pólizas de comercio y otra, las de hogar o autos

De vuelta a la casilla de salida tras dos años de fusiones

El pulso por el dominio del canal de bancaseguros tiene cinco protagonistas claros: Mapfre, Aviva, Aegon, Caser y Zurich. Estas compañías están acampadas una frente a otra en varios de los nuevos grupos bancarios.

Cuando comenzaron las fusiones, todas las compañías descartaban ceder terreno y declaraban que ampliarían su presencia. En dos casos, incluso, se reestructuraron las alianzas. Unnim se despidió el pasado año de Zurich y se quedó con Aegon (vida) y Reale (no vida) como proveedores. También Mapfre extendió su pacto con Caixa Catalunya a las cajas de Tarragona y Manresa. Pero esos dos avances han sido inútiles. Ambos grupos están hoy bajo control estatal y deben ser adjudicados a terceros.

Se ha vuelto a la casilla de salida. El proceso de concentración financiera provocará que cada vez queden menos bancos y esto desencadenará más competencia entre aseguradoras y que rescindir los contratos sea más caro. Por eso, los directivos implicados en esta lucha acompañan ahora de matices sus afirmaciones. "Queremos ser el único proveedor de seguros de nuestros socios, lo que pasa es que hay que ver si podemos o no", reconoció la semana pasada José Manuel Martínez, presidente de Mapfre.

Otras aseguradoras con alianzas bancarias son Mutua (CaixaBank), Allianz (Popular), Axa (Pastor, Caja de Burgos), CNP (Barclays, Caixa Laietana-Bankia) y Reale (CAI, Unnim), Tranquilidade (Pastor) y Groupama (Bancaja-Bankia).

Las cifras

73% del ahorro gestionado por el seguro de vida está canalizado por las sucursales bancarias.

12 aseguradoras tienen alianzas con la banca.

5 grupos chocan en Bankia. Son Mapre, Aviva, Caser, CNP y Groupama.

Dos arbitrajes

Dos aseguradoras han optado por denunciar sus contratos y reclamar un arbitraje que determine las indemnizaciones que les corresponden. Aviva reclama 944 millones a Bancaja (Bankia) y Aegon exige el pago de 600 millones a CAM (Banco Sabadell).