La mayoría de los productos que hay actualmente no requieren vinculación con la entidad

Cómo especular con depósitos

Las ofertas de depósitos actuales no solo ofrecen tipos de interés bastante atractivos, sino que además en la mayoría de los casos no requieren la vinculación del ahorrador con la entidad. Este contexto ha favorecido que todo aquel que disponga de un capital determinado durante un periodo de tiempo pueda rentabilizar sus ahorros especulando con depósitos.

Inversión
Inversión

La guerra del pasivo se intensificó en 2011 y parece empezar a moderarse en el comienzo de este año. La barra libre de liquidez a tres años para la banca del Banco Central Europeo está surtiendo efecto y las entidades tienen menos presión para afrontar sus vencimientos de deuda. La consecuencia para los ahorradores está clara: los bancos están empezando a recortar la rentabilidad de sus depósitos y ya no están dispuestos a pagar el pasivo al mismo precio que hace unos meses.

Sin embargo, todavía se pueden encontrar buenas ofertas. Aunque han sido varias las entidades que han decidido rebajar el tipo de interés de sus imposiciones a largo plazo, también ha habido quien ha optado por elevarlo o, incluso, lanzar un órdago a sus competidoras. Y en este contexto, el denominador común sigue siendo el mismo: en la mayoría de las ocasiones, el cliente puede contratar el depósito sin que sea necesario vincularse con la entidad. Este ingrediente ha hecho posible que todo aquel que lo desee pueda especular con depósitos bancarios, es decir, contratar un producto tras otro para embolsarse las plusvalías sin por ello atarse a nadie.

Y para muestra un botón. Siempre y cuando no se necesite el dinero para otros asuntos (muchos depósitos tienen penalización por cancelación anticipada, ya sea total o parcial), un ahorrador que disponga de un importe total de 100.000 euros durante un plazo de dos años podría exprimir las ofertas de depósitos actuales de la siguiente manera:

La primera opción sería invertir una parte sustancial del capital (unos 35.000 euros) en un depósito a dos años. Una buena elección podría ser, por ejemplo, el Depósito Flexible 24 meses de Tubancaja. Con este producto, que remunera un 4,25% TAE (Tasa Anual Equivalente), se obtendrían unas plusvalías brutas de 2.975 euros. Teniendo en cuenta la nueva fiscalidad de las rentas del ahorro anunciada por el Gobierno, una vez aplicada la retención del 21% para los primeros 6.000 euros, la ganancia neta sería de 2.350,4 euros en dos años.

A continuación, se invertirían 50.000 euros en el Depósito 12 meses de Banco Finantia Sofinloc, que remunera un 4,85% TAE, y los 15.000 euros restantes en el Depósito 12 meses de Bankinter, que da un 4% TAE. Transcurrido ese año, las plusvalías brutas de estos dos productos serían de 3.025 euros, es decir, 2.389,75 euros netos.

Una vez finalizado el primer año de la inversión, se seguiría manteniendo el Depósito Flexible 24 meses, con lo que se dispondría de 65.000 euros para distribuir en otros productos. Así, una buena alternativa sería invertir 25.000 euros en el Depósito CR a 12 meses de Banco Espirito Santo, que renta un 4,64% TAE, con lo que se ganarían 1.160 euros brutos (916,4 euros netos). Después, los 40.000 euros restantes se destinarían al Depósito 6 meses de Banco Pastor al 4,05% TAE, que generaría unas plusvalías brutas de 810 euros y unas ganancias netas de 640 euros. Una vez cumplido ese semestre, se podrían volver a invertir esos 40.000 euros en otro depósito al mismo plazo, como por ejemplo el Depósito Gasol a 6 meses de Banco Popular, que renta un 3,10% TAE, y con el que se ganarían 620 euros brutos, es decir, 498,8 euros una vez aplicada la retención fiscal.

En total, se obtendrían unas plusvalías netas de 6.795,35 euros, con lo que se habría incrementado el capital en un 6,8%. Además, no hay que olvidar que el riesgo asumido sería considerablemente leve y que al final de esos dos años el ahorrador no estaría atado a ninguna de las entidades en las que ha ido contratando los depósitos.