COLUMNA

Detroit se enfrenta a la auténtica prueba

Hay cierto aire de optimismo en el autoshow de Detroit de esta semana. Chrysler, Ford y General Motors (GM) han sobrevivido a la crisis financiera siendo capaces de hacer dinero en los mercados menos dinámicos y con coches aceptables calentando motores para su lanzamiento. Pero tras un robusto 2011 en el que las ventas nacionales aumentaron un 10%, este año será la verdadera prueba de su éxito.

Ninguno de estos tres grandes corre peligro de volver a caer en la catástrofe financiera -Ford y GM, sobre todo, presentan sólidos balances-. Pero los recientes males de muchos de sus rivales han ayudado a su recuperación en casa. El terremoto en Tohoku el año pasado, seguido de inundaciones en Tailandia, han puesto serias trabas a la capacidad de los fabricantes de coches japoneses para construir y enviar sus automóviles en EE UU. La caída en el suministro ayudó a los tres de Detroit con un par de puntos porcentuales extras en su cuota de mercado conjunta en 2011, hasta alrededor del 47%.

La perspectiva de que los fabricantes japoneses inicien una guerra de precios para recuperar rápidamente el terreno perdido parece poco probable. Estos tienen una buena cantidad de liquidez -Toyota casi 40.000 millones de dólares-, pero los bajos márgenes de beneficio, junto con la fortaleza del yen, pueden hacer que se abstengan de intervenir, y producir una batalla de ventas a través del valor real del dinero como arma principal, algo raro en el mercado de EE UU.

Con unos fundamentos financieros y coches mejores, Detroit debería sentirse bastante bien acerca de sus posibilidades -y Honda tiene otros asuntos más importantes que tratar además de los desastres naturales: su nuevo Civic fue mal recibido el año pasado y las ventas totales en EE UU cayeron un 6,8% en un mercado en expansión-. Pero los fabricantes de Motown tienen también dos rivales a tener en cuenta. Volkswagen quiere aumentar su cuota en el mercado americano. Y Hyundai Kia logró hasta con un 10% de las ventas mensuales -tanto como Chrysler- con coches bonitos y asequibles. Chrysler, Ford y GM tienen finalmente coches de calidad para competir. Este año tendrán por fin que demostrar si eso es suficiente.

Por Antony Currie