COLUMNA

Poco realismo fiscal en las primarias

Los republicanos de EE UU celebran hoy las primarias en Iowa. Los contendientes quieren diferenciarse, pero no lo hacen mucho en lo referente a impuestos. Todos los que van en cabeza los recortarían, reduciendo los ingresos del Gobierno. Pero eso socava otro objetivo supuestamente compartido: la reducción del déficit.

Cuatro de los aspirantes parecen tener una oportunidad: Newt Gingrich, Mitt Romney, Ron Paul y Rick Perry. En relación a la política fiscal, estos candidatos han hecho promesas parecidas. Todos prefieren un impuesto no progresivo y ampliarían los recortes fiscales que datan de la presidencia de George W. Bush, eliminar el impuesto sobre sucesiones y reducir el impuesto de sociedades hasta situarlo entre el 15% y el 25%.

La reducción de impuestos estimularía la actividad económica y la contratación e impulsaría el crecimiento. Eso a su vez aumentaría los ingresos sujetos a impuestos. Pero es muy poco probable que esto compense completamente la pérdida de ingresos como resultado de una rebaja de impuestos. Y algunos de los recortes que pretenden los candidatos podrían terminar en mayores déficits y deuda nacional. El impuesto sobre sucesiones es un ejemplo, este se ha ido limitando gradualmente durante la última década, excluyendo propiedades hasta cinco millones de dólares. Y la economía de EE UU no ha florecido como consecuencia. Pero eliminar el impuesto reduce los ingresos del Gobierno. Recaudó más de 20.000 millones durante la década hasta 2009. Los que van a la cabeza del Partido Republicano podrían acabar con lo que queda de estos ingresos. Incluso pequeñas reducciones en los ingresos suman. Y evitar engordar el déficit supone recortes en el gasto al mismo nivel. La reciente lucha por reducir el impuesto sobre la renta mostró lo difícil que es para el Congreso recortar incluso unos míseros 35.000 millones de gasto. Si el candidato republicano llega a la Casa Blanca en noviembre, parece probable que se produzcan recortes de impuestos. Aunque conseguir el apoyo de incluso compañeros de partido en el Congreso para reducir el gasto con el fin de aumentar el déficit parece un desafío mucho mayor.

Por Daniel Indiviglio