Ministro de Hacienda

Cristóbal Montoro: el hombre que sabe esperar

Cristóbal Montoro
Cristóbal Montoro

A Cristóbal Montoro (Jaén, 1950) le ha llegado otra vez su momento, pero vuelve a ser el mismo. Labrado en la paciencia que todo conocedor de los vericuetos universitarios ha aprendido a manejar a la perfección como arma de supervivencia, este catedrático de Hacienda Pública recibe en el primer Gobierno de Mariano Rajoy un respaldo a la seriedad, la lealtad y la constancia, aunque no una promoción.

El que fuera hombre fuerte de Rodrigo Rato como secretario de Estado de Economía e incluso el ejecutor de sus designios cuando el ministerio se desdobló y asumió la competencia máxima sobre Hacienda, se enfrenta ahora a la misma tarea durante la peor crisis que se recuerda y con la negativa expresa de Mariano Rajoy a hacer lo más evidente para cuadrar las cuentas: subir los impuestos.

Quienes lo conocen hablan de una persona honesta, que hizo bien su trabajo al frente del Ministerio de Hacienda y que, sin llegar a la brillantez, fue competente. Cuando llegaron las horas bajas del PP, se retiró a los cuarteles de un despacho (¿lobby?) donde dio cobijo a su gente y que le ha permitido seguir implicado en todo momento al lado de un Mariano Rajoy que no siempre le ha sido igual de leal y que prefirió a Manuel Pizarro como cabeza de su política económica cuando tuvo que elegir en 2008, ironías del destino, solo para que fuera vapuleado por Pedro Solbes en aquel histórico debate de febrero de ese año electoral.

La figura de Montoro ha ido ganando fuerza con el tiempo, aunque siempre rodeada de otros nombres supuestamente con más empaque para un superministerio de Economía y Hacienda. Al final, Rajoy ha vuelto a ser fiel a quien siempre estuvo a su lado. Desdobla la cartera y a Montoro le vuelve a tocar Hacienda.

A su favor, una baza importante: tiene equipo. Montoro se rodeó en su momento de hombres de confianza que han seguido muy cerca de él, como Ricardo Martínez Rico, Salvador Ruiz Gallud, Manuel de Vicente o los hermanos Nadal, así que el aterrizaje puede ser inmediato y al completo.