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El "ansiado" año sabático de Elena Salgado

La todavía vicepresidenta económica Elena Salgado anda estos días recogiendo, poco a poco, sus pertenencias del despacho ministerial con una sensación agridulce, según cuentan sus más allegados. Salgado no esconde su orgullo por haber participado desde un principio en todos los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y por lo aprendido en los Ministerios de Sanidad, Administraciones Públicas, y desde el 10 de abril de 2008, en el de Economía y Hacienda.

Tampoco esconde la sonrisa cuando se le pregunta por su futuro a corto plazo, una vez que Mariano Rajoy designe a su sucesor en los próximos días. "Un año sabático o algo más", confiesa, con cierta ansiedad la vicepresidenta, en el que habrá tiempo "para hacer de todo", en especial lo que ahora le impide el estrés de sus tareas actuales. En este cajón de sastre se encuentra hacer deporte, dar largos paseos y su interés por realizar estudios sobre Historia. Tiene en mente también "colaboraciones puntuales" con una organización no gubernamental dedicada a la lucha contra el Sida.

En el aspecto más agrio, la ministra en funciones (la más veterana del gabinete) recuerda los dos momentos más difíciles, según admite ella misma, en sus casi ocho años en los Ejecutivos de José Luis Rodríguez Zapatero. Uno de ellos se refiere al Ecofin extraordinario de mayo de 2010 donde se pergeñó el gran ajuste fiscal, tras la fuerte presión ejercida sobre España por los jefes de Estado y de Gobierno de la UE.

El otro momento, "quizá el más complicado", fue cuando tuvo que explicar la encuesta de población activa (EPA) del primer trimestre de 2009, cuando en sólo tres meses el empleo cayó a plomo, destruyéndose de un plumazo más de 700.000 puestos de trabajo. Salgado desea todo lo mejor al nuevo inquilino de Alcalá, 9, la sede de su Ministerio. A partir del miércoles, dice que seguirá las noticias económicas con el mismo interés pero sin la presión de sentirse vigilada por la luz y los taquígrafos... Toda una liberación.