Mario Armero regenerará la asociación de fabricantes

Anfac se transforma para que el automóvil gane influencia pública

Los fabricantes de automóviles en España, agrupados en Anfac, quieren que la sociedad y los poderes públicos reconozcan al sector el peso que realmente tiene dentro de la economía española. Para ello, la asociación empresarial se someterá a una profunda reestructuración, tarea para la que ha nombrado como vicepresidente ejecutivo a Mario Armero.

Anfac se transforma para que el automóvil gane influencia pública
Anfac se transforma para que el automóvil gane influencia pública

Anfac ha elaborado un plan estratégico para "modernizarse y adelantarse a los problemas, para crear la Anfac del siglo XXI". Este es el reto que la asociación de fabricantes de automóviles en España ha encomendado a Mario Armero, según explicó ayer el presidente de la asociación empresarial Francisco Javier García Sanz. Como se venía especulando en las últimas semanas, la intención es que Anfac desarrolle el potencial de influencia, ante la sociedad y sobre todo ante las administraciones públicas, que le correspondería por el peso que ejerce sobre la economía española. En otras palabras, reforzar su papel de lobby.

Francisco Sanz desveló ayer poco del plan estratégico que esa misma mañana aprobó la junta directiva de Anfac, aunque mostró los objetivos: "el sector del automóvil en su conjunto supone el 10% del PIB español. Debe, pues, ser percibido como creador de empleo; viven de él 2 millones de familias, y exportador, ya que representa el 20% de las ventas españolas al exterior", declaró Sanz que recordó que las 17 fábricas repartidas por nueve comunidades autónomas, colocan a España como el segundo productor de vehículos de Europa y noveno del mundo.

Pero el plan estratégico tiene también la función de "asesorar a las administraciones públicas". Sanz fue tajante al declarar que "España no se puede permitir no contar con el sector del automóvil".

La hoja de ruta, según el presidente de Anfac, ha sido, primero, aprobar el plan estratégico, cuya base ha diseñado PwC. Segundo, elegir a la persona que debe llevar a cabo el "ambicioso plan". Para tal fin, la junta ha optado por Mario Armero, para el que ha creado un puesto nuevo, el de vicepresidente ejecutivo. Como Sanz reconoció ayer, "el presidente de Anfac no puede trabajar para la asociación en su ratos libres".

Armero, como él mismo resaltó ayer, ha desarrollado gran parte de su carrera en las multinacionales, principalmente en General Electric donde entró en 1988 y fue presidente entre 2001 y 2008. De ahí pasó a Corporación Llorente y a la presidencia de Ezentis hasta septiembre de este año, puesto que abandonó tras un proceso concursal de la filial constructora de la empresa tecnológica. Al nuevo vicepresidente corresponderá implementar el plan estratégico de Anfac y realizar los cambios internos pertinentes.

Aunque como remarcó Sanz, ya tiene tarea encomendada. La primera de todas, contactar con el nuevo Gobierno para "transmitirle las necesidades del sector a medio y largo plazo". Entre ellas, reformas estructurales para ganar en competitividad, tanto logística como de investigación; una reforma fiscal y la reestructuración del sistema financiero para que vuelva el crédito, imprescindible para que se recuperen las compras de coches en España. En este sentido, la demanda estrella es un plan de ayudas para el achatarramiento del envejecido parque automovilístico.

Peticiones fiscales de los productores de vehículos

El sector ha reportado al erario público 25.000 millones de euros este año en diversos impuestos (IVA, matriculación, circulación...), según las cifras de Anfac. Preguntado por la reforma fiscal que solicitarán al futuro Gobierno de Mariano Rajoy, el presidente Francisco Sanz se limitó a decir que "primero se lo presentaremos al nuevo ejecutivo".

No obstante, en el documento elaborado por la asociación de cara a las elecciones legislativas, se incluyen varias medidas fiscales. Por un lado, las relativas al automóvil: reducción sustancial o supresión del impuesto de matriculación; adecuación del impuesto de circulación según emisiones de C02, revisión de la fiscalidad relacionada con la retribución en especie del vehículo en el IRPF y supresión o reducción del impuesto de transmisiones patrimoniales aplicable a la transferencia de vehículos.

A esta batería de cambios tributarios, las marcas fabricantes en España solicitan igualmente modificaciones normativas relacionadas con la empresa. Así, pretenden una reducción del impuesto de sociedades ("la rebaja al 30% realizada hace unos años es insuficiente comparado con el 25,81% del tipo medio de la UE"); reducción del impuesto de actividades económicas (IAE, de ámbito local), que ha desaparecido para las pymes, pero no para las grandes compañías, y aumento de la deducción por inversión en I+D+i en el impuesto de sociedades.

Igualmente, Anfac considera que "el cada vez mayor fraccionamiento del marco fiscal (local, autonómico, estatal) introduce dificultades en su gestión y costes añadidos lo que genera ineficiencias".