Estrategia energética de Euskadi

Euskadi planea inversiones de 10.710 millones en energía

La estrategia del Ejecutivo de Vitoria pasa por la eficiencia en el consumo y por el impulso a las renovables

Euskadi planea inversiones de 10.710 millones en energía
Euskadi planea inversiones de 10.710 millones en energía

El Consejo del Gobierno vasco aprobó ayer la estrategia energética de Euskadi para el periodo 2011-2020 (3E2020). Sus impulsores confían en movilizar la próxima década unas inversiones de 10.710 millones en el ámbito de la energía en la comunidad autónoma.

El compromiso del Gabinete del lehendakari Patxi López es el de animar a las empresas con una aportación pública del 16,5% (más de 1.767 millones) al presupuesto citado, a través de ayudas y programas promocionales.

El guion del plan 3E2020 está basado en la eficiencia energética (lograr un ahorro del 22% sobre el actual nivel de consumo) y en un incremento del 87% en el aprovechamiento de las renovables, la asignatura pendiente de Euskadi, sobre todo en lo relacionado con los parques eólicos. Todos los municipios vascos transmiten un mensaje de economía sostenible, pero ninguno quiere aerogeneradores en los montes de su localidad.

El planteamiento del 3E2020 generará, según el Gobierno vasco, un aumento del PIB anual de Euskadi del 1,6%, a la vez que consolidará un sector con 14.150 empleos que pagará en impuestos a las arcas forales unos 2.800 millones por ejercicio.

Para 2020, Euskadi debería obtener por la vía renovable un 14% de su consumo energético (el ratio de partida, el de 2005, fue del 5,7%). Eso supondrá un aumento de 926 megavatios en la capacidad instalada. Los parques eólicos terrestres deberían sumar la mayor parte, 580 MW, y el área de la biomasa otros 106 MW. El ámbito solar aportaría otros 115 MW y la energía marina, 60 MW, por citar los principales campos de actuación.

En otras cifras, el esfuerzo del 3E2020 evitaría el consumo cada año de un millón de toneladas equivalentes de petróleo (Tep) y reduciría además un 9% la demanda de carburantes. El ejemplo del abandono de los combustibles fósiles es el coche eléctrico. Los planes de Euskadi en este ámbito no son muy ambiciosos. Tan solo aspira a que 37.000 vehículos impulsados por baterías circulen en 2020 por las carreteras vascas, lo que supone que gran parte de esas unidades formen parte de las flotas de instituciones y empresas, lo que deja fuera de este ámbito a los conductores domésticos.

El Ejecutivo de Vitoria también impulsará el uso de las energías renovables en los edificios de viviendas e institucionales (donde los niveles de consumo son manifiestamente mejorables por las pérdidas de energía de los inmuebles, la mayoría con malos aislamientos).