Límites a la City
La City de Londres puede lamentar el aislamiento del euro de David Cameron. El primer ministro británico optó por un acuerdo paneuropeo para salvar a la eurozona tras no lograr una protección especial para la plaza financiera británica. Sin embargo, su posición deja expuesto al sector dominante británico. Reino Unido tenía poco que perder y mucho que ganar con el éxito de la cumbre de la eurozona. Si la moneda única cae, tanto la economía británica como su sistema financiero sufrirían. Mientras que las propuestas de reforma fiscal diseñadas para restaurar la confianza en la eurozona no afectan a los países de la Unión Europea más allá de la moneda única.
Pero el profundo cisma en el Partido Conservador de Cameron en relación a Europa haría casi imposible al primer ministro estar de acuerdo con cambiar los tratados de la UE sin concesiones. Así que Cameron pidió un veto sobre las nuevas regulaciones financieras que podrían haber sido aprobadas por una mayoría cualificada de los miembros de la UE. Cuando este fue rechazado, se retiró. Los 26 países restantes seguirán adelante -a pesar de que los Parlamentos nacionales y los votantes podrían hacer aún descarrilar el acuerdo-. La oposición británica no dudará en criticar a Cameron por sacrificar la reputación nacional para proteger a los especuladores. La realidad tiene más matices: por ejemplo, el Gobierno ha estado presionando para mantener el derecho de obligar a los bancos a tener más capital que el mínimo exigido por Bruselas. Pero la City de Londres ya es un objetivo de indignación pública sobre la creciente desigualdad.
A largo plazo, la posición de Cameron puede incluso poner en peligro la pertenencia a la UE así como los libres flujos de capital y el acceso al mercado único que van asociados. Es difícil ver cómo tomar ese riesgo ha sido en el interés de Londres.
Por Peter Thal Larsen.