Cameron no pasa por el aro de algunas regulaciones para el sector financiero

Reino Unido se queda solo en el plante al acuerdo en la UE

Reino Unido se queda solo en su "no" a los acuerdos para reformar la UE. Finalmente, Hungría, República Checa y Suecia se han sumado al acuerdo y han dejado solo al primer ministro británico David Cameron, que se ha negado a pasar por el aro de más regulación centralizada para el sistema financiero.

La cena de jefes de Estado y Gobierno de la UE, que se alargó más de diez horas y concluyó a las cinco de la madrugada y la división llegó a la hora de ver qué marco legal se daba a ese acuerdo. El primer ministro británico, David Cameron, se erigió en protagonista -secundado por Hungría-, al exigir la inclusión de un protocolo para exonerar al Reino Unido de algunas normas sobre la regulación de los servicios financieros.

Pero la situación ha cambiado con el transcurso de los minutos. El Reino Unido se ha quedado solo en su rechazo al pacto europeo para reforzar la disciplina fiscal y salir de la crisis después de todos los demás socios europeos expresasen su disposición a sumarse al acuerdo, incluidos Suecia, República Checa y Hungría.

Bulgaria, Dinamarca, Letonia, Lituania, Polonia y Rumanía ya había expresado a primera hora de la mañana su intención de sumarse al proceso, mientras que Suecia, República Checa y Hungría dijeron poco después que harían lo mismo tras consultar con sus respectivos parlamentos, como recoge el documento final de conclusiones de la cumbre de líderes europeos.

El primer ministro británico, David Cameron, cumplió sus amenazas de bloquear una solución para los 27 países de la UE si esta no incluía los intereses del Reino Unido

"Cameron ha pedido lo que todos considerábamos inaceptable", resumió la situación el presidente francés, Nicolas Sarkozy, quien no dejó de recordar que parte de los problemas económicos actuales "vienen de la desregulación de los servicios financieros".

"Si aceptamos una derogación para el Reino Unido... sería poner en cuestión una gran parte del trabajo hecho (en la UE) para la regulación" de este sector, insistió. El mandatario francés, con gesto muy adusto, rechazó que se esté generando una división en la UE: "estamos tratando de salvar nuestra moneda y nos acusan de hacer una Europa a dos velocidades".

El primer ministro británico dijo que las condiciones eran "inaceptables" para su país, que quería salvaguardas para evitar que las normas europeas afecten al trabajo de la City londinense, el principal centro financiero mundial. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, consideró que el acuerdo "se acerca bastante a un buen pacto fiscal" y "ciertamente ayudará en la situación actual".