COLUMNA

Herr Draghi

Nosotros nos ocupamos de los bancos, ustedes de sus deudas. Ese es el duro mensaje que el presidente del BCE, Mario Draghi, envió a los Gobiernos de la eurozona la víspera de la cumbre. Al insistir varias veces en el "espíritu" de los tratados fundacionales de la UE, Draghi frustró cualquier especulación sobre la posibilidad de que el banco central salve la moneda única intensificando su programa de bonos soberanos. Como si el mensaje no fuera suficientemente claro, Draghi rindió homenaje a la "tradición del Bundesbank" que inspiró la creación de la eurozona. Sin embargo, dejó la puerta entreabierta para la segunda variada de bazuca que ha estado considerándose en las últimas semanas: utilizar los préstamos del banco central para aumentar los recursos del FMI.

Draghi dio a entender que sería posible que los bancos centrales nacionales prestaran al FMI, siempre y cuando el dinero no fuera destinado al fondo de la eurozona. Aun así, reconoció que esto sería difícil. Con todo, Draghi está dispuesto a ayudar a los bancos. Junto con un recorte de 25 puntos básicos en los tipos de interés, eso debería suponer algún tipo de ayuda para la crisis de crédito que amenaza con una recesión en la eurozona. El BCE ofrecerá dos facilidades de liquidez de tres años por separado, facilitando la financiación a largo plazo que los inversores no proporcionarán. En particular, Draghi también relajó las reglas sobre el uso de préstamos bancarios como garantías, facilitando a los bancos hacerse con fondos contra activos que no pueden ser fácilmente reempaquetados en bonos. Pero la responsabilidad de dichas declaraciones será asumida por los bancos centrales nacionales, no por el BCE. Los Estados miembros de la eurozona asumirían mayores responsabilidades al mismo tiempo que el banco central les exige que ponen su fiscalidad en orden: si Draghi era consciente de la ironía, parecía inmune a ella.

Por P.B / N.U.