TRIBUNA

Luca Paciolo, al rescate de Rajoy

Parece una ecuación sin solución. Si aumenta el gasto, los mercados harán subir los costes financieros, con lo cual volverá a aumentar el déficit y, consecuentemente, la deuda; si reduce el gasto público, ralentizará la actividad, con lo cual el déficit público se resentirá nuevamente, y si reduce impuestos para aumentar consumo e inversión, minorará los ingresos públicos y el déficit aumentará.

Desde Luca Paciolo, aquel fraile matemático, las cuentas se gestionan con un debe y un haber; de su contraste, obtenemos un saldo. ¿Por qué esa renuncia actual a incrementar los ingresos? La ecuación sí tiene solución: ingresar más de quien más tiene, que es, a su vez, quien menos se resentirá en su capacidad de gasto. Me permito interpretar a fray Luca quien, seguramente, daría su bendición al siguiente paquete de medidas fiscales.

l Reducir el límite superior del cuarto tramo del impuesto sobre la renta de las personas físicas (hoy, entre 52.360 a 120.000 euros) a 90.000 euros, manteniendo estable su tipo de gravamen en el 43%.

l Modificar el quinto tramo (hoy, entre 120.000 y 175.000 euros) para dejarlo en el intervalo 90.000-150.000 euros, y aplicarle un tipo del 46% (hoy, del 44%).

l En consecuencia, llevar el límite inferior del último tramo (hoy 175.000 euros) a 150.000 euros y aplicarle un tipo del 49% (hoy, del 45%).

l Equiparar el tratamiento de las rentas del capital al del trabajo, de manera que se aplique la progresividad fiscal también a aquel concepto y se active el multiplicador monetario (mover el dinero, dicho de otra manera).

l En caso de unidades familiares, permitir únicamente la declaración conjunta.

El fraile del Renacimiento (autor del Compendio da Divina Proportione) sabía muy bien que la realidad se nos ofrece poliédrica ya desde la Edad Media. Que normalmente, con medidas directas, casi evidentes, no se resuelven las grandes cuestiones.

El paquete anterior no sería suficiente. La economía española debe, además, atacar sus otros tres problemas capitales: el flujo del crédito (clave para evitar un colapso productivo en 2012), la balanza corriente y el lanzamiento de nuevos proyectos. Seguramente, el monje veneciano articularía nuevas medidas para ir completando su paquete de soluciones:

l Abrir tres líneas generosas de financiación oficial, comercializadas por las entidades financieras como es habitual, para los siguientes propósitos: circulante de pymes, inversión en nuevos proyectos y la parte de desarrollo de la popular expresión acronómica I+D (para financiar estas líneas, el Tesoro tendría que recurrir seguramente a algún prestamista comprensivo, el FMI por ejemplo).

l Reducir notablemente el tipo del impuesto de sociedades que correspondiese a la facturación internacional de la pyme española; es decir, la base liquidable tendría dos orígenes: ventas en España, ventas en el extranjero, con un 25% para las primeras y un, digamos, 15% para las segundas.

l Exención de un 90% durante el primer año de vida de cualquier gasto vinculado a las Administraciones públicas en la constitución de nuevas empresas con contratación de personal.

Mas como ni siquiera un representante de Dios en la Tierra está exento de caer en la tentación, concedería fray Luca un par de medidas finales:

l Gasto sanitario: las unidades familiares con ingresos superiores a 32.360 euros (tercer tramo del IRPF), deberían abonar, pongamos, 5 euros con cada consulta en un servicio público de salud, y 15 euros por cada visita a un servicio de urgencias.

l Y por último, el mercado laboral: la clave de la situación laboral del país está en la estructura productiva y en la precariedad. La propuesta de los 100 economistas, que propugnan un único contrato, fijo, con reducida cláusula de despido durante los primeros años de la prestación laboral, resulta una buena solución que podría generar consenso si hay voluntad de tal.

El paquete de soluciones del fraile veneciano reduciría el déficit, estimularía la actividad y la contratación y evitaría la oposición social: ¡un auténtico milagro!

Marcelino Fernández Mallo. Director de banca online de Novagalicia