La banca debe duplicar su aportación al Fondo de Garantía de Depósitos

El Gobierno en funciones abre la puerta a la creación del 'banco malo'

El banco malo toma forma. El Gobierno en funciones ha dado el primer paso. Eso interpretan varios ejecutivos financieros. Economía aprobó el viernes que, en caso de falta de liquidez del Fondo de Garantía de Depósitos, el Estado podrá pedir a la banca una derrama. Fuentes implicadas en diseñar un posible banco malo afirman que esta aportación puede destinarse a este instrumento.

El Gobierno en funciones abre la puerta a la creación del 'banco malo'
El Gobierno en funciones abre la puerta a la creación del 'banco malo'

Expertos financieros, un número cada vez más creciente de banqueros, parte del Gobierno en funciones e incluso el próximo Ejecutivo del PP y el Banco de España comienzan a reconocer públicamente la necesidad de crear un instrumento o instrumentos para gestionar independientemente los multimillonarios activos tóxicos existentes en los balances de las entidades financieras. Es decir, un banco malo, aunque todos reniegan de este nombre y prefieren denominarlo herramienta, vehículo o sociedad de gestión de activos.

El jueves el gobernador del Banco de España abrió la puerta a la creación del banco malo ante las mayores dificultades por las que atravesará la banca el próximo año. El viernes, el Consejo de Ministros aprobó ampliar la dotación que deben hacer al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) las entidades financieras, lo que supone que bancos, cajas y cooperativas deberán aportar 800 millones de euros suplementarios a este organismo. En total, destinarán 1.600 millones de euros al año.

Los bancos pasan de una aportación del 0,6 por mil de sus depósitos a un mínimo del 2 por mil, lo que supone más que triplicar su dotación. Las cajas ponían hasta ahora a disposición del FGD el 1 por mil de sus depósitos, en tanto que las cooperativas de crédito aportaban el 0,8 por mil.

Con esta medida el FGD dispondrá de unos recursos de unos 6.500 millones de euros. Su destino es tanto proteger los depósitos de los clientes en caso de quiebra de una entidad hasta un máximo de 100.000 euros por cuenta, como aportar los recursos necesarios para sanear las entidades sin que esto afecte al déficit público ni suponga coste alguno para el contribuyente.

Estos fondos, que serán recaudados ya este ejercicio, uno de los peores de su historia, tienen ya un destino claro, Caja Mediterráneo (CAM). Si el Estado vende su participación en esta entidad o en otra en la que participa por debajo del precio al que entró, como es previsible que ocurra con CAM, la diferencia la pondrá el FGD, una vez descontados los intereses que pudiera recibir el Estado por el dinero prestado a dicha entidad al principio del proceso de reestructuración.

De esta forma estas minusvalías pasan a ser asumidas por el sector y no por el Estado. El nuevo Real Decreto anunciado por la vicepresidente segunda del Gobierno en funciones, Elena Salgado, también fija un tope máximo de aportaciones, situado en el 3 por mil de los depósitos garantizados por el FGD al año.

Pero es en el último punto de la norma donde fuentes financieras que colaboran con el Gobierno para diseñar un banco malo ven que se abre la puerta a la financiación de esta futura sociedad. Según explicó Salgado, el FGD no dependerá solo de las aportaciones ordinarias, sino que, en casos de falta de liquidez, tendrá la opción de endeudarse o de llevar a cabo una derrama, siempre que cuente con el apoyo de dos tercios de su comisión gestora.

Fuentes financieras aseguran que la idea que baraja el PP es que el banco malo gestione solo el suelo adjudicado o también el financiado por la banca -esa es una de las dudas-. En él participará, según los estudios actuales, el FROB y el FGD, lo que supone una participación privada, y es aquí donde se incluye una parte del último punto del nuevo Real Decreto, según las mismas fuentes.

Las cifras

1.600 millones recaudará el FGD al año con la subida de las aportaciones.

6.500 millones tendrá ahora el Fondo de Garantía para sanear entidades y garantizar sus depósitos.

800 millones es la aportación extra que hará el sector.

El sector critica las mayores aportaciones al FGD

Las reacciones a las nuevas aportaciones que debe realizar la banca no se hicieron esperar. La patronal bancaria, AEB, calificó de "sorprendente e injusto" este incremento, e instó al Gobierno a hacer frente de forma definitiva a la inacabada reestructuración del sistema financiero. Recordó que los bancos no solo no han recibido ayudas públicas sino que han aportado 2.347 millones del patrimonio que tenían en su FGD, unificado con los de cajas y cooperativas el pasado 14 de octubre.

La CECA considera que la decisión del Gobierno en funciones es "precipitada" y altera el entorno estable que necesita el sector. Se quejan de que no ha sido consultada con el sector. La patronal de las cooperativas, UNACC, declaró que la decisión de aumentar la aportación al FGD "penaliza el modelo de banca tranquila" que realiza este sector. Mientras, el Banco de España y el Gobierno tienen, además de CAM, otro destino para los nuevos fondos, Banco de Valencia, entidad en la que el FROB ha inyectado 1.000 millones de capital y ha abierto una línea de crédito de 2.000 millones de euros. Pero el sector, salvo excepciones, es cada vez más partidario a crear un banco malo, en el que incluir sus activos más tóxicos: suelo, sobre todo. Y para evitar el rechazo del contribuyente a que el Estado financie esta sociedad toma fuerza el proyecto de que la banca no solo aporte el suelo, sino fondos a través del FGD.

Además, las minusvalías que generen estos activos tóxicos se los apuntará la banca. Salgado recordó el viernes su negativa a crear un banco malo, pero en el sector aseguran que sus declaraciones obedecen a que tiene que dejar su cargo más que a su rechazo a este instrumento, cuyo boceto ha sido debatido entre el Gobierno saliente y el entrante.