La City

UGT escribe su historia

En la era de las redes sociales pudiera parecer que la privacidad ha muerto. Pero es casi lo contrario. El incremento exponencial de las bases de datos ha provocado que la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) sea cada vez más exigente en sus normas sobre tratamiento y conservación de la información personal. Aun así, esta semana ha hecho una pequeña concesión a la historia. El organismo que dirige José Luis Rodríguez Álvarez ha dictado su primera resolución donde permite a un sindicato -UGT, al que no cita explícitamente pero del que da su año de fundación (1888)- conservar datos de sus afiliados y representantes si queda acreditada su utilidad histórica, estadística o científica. En condiciones normales, la AEPD demanda borrar la información una vez un registro ha dejado de cumplir su fin.