A fondo

El automóvil, sin duda un motor importante en la economía española

A nadie se le escapa que el nuevo Gobierno tiene el reto de sentar las bases necesarias para dar un giro a la crisis en la que nos encontramos. Se trata de una situación difícil que requiere de cambios y decisiones valientes para no repetir los errores del pasado. Creación de empleo, la recuperación del consumo y hacer de la española una economía competitiva en los mercados internacionales a través de una mayor productividad e innovación son los objetivos.

Hasta ahí todos los expertos coinciden, pero la cuestión más importante es determinar qué sectores o ámbitos de la economía hay que potenciar para lograrlo. Esta decisión debe basarse en parámetros como la fortaleza, capacidad de liderazgo o posicionamiento a nivel internacional. En este sentido, el sector del automóvil es claramente un sector que puede ejercer como palanca para el cambio de tendencia.

Incluso en el contexto económico actual, el del automóvil es el segundo sector que más exporta, según datos del Ministerio de Industria. Teniendo en cuenta que muchos expertos apuestan por el comercio exterior como uno de los revulsivos a corto plazo para la reactivación de nuestra economía, nuestro sector es una apuesta sobre seguro en este ámbito.

Pero además, no podemos olvidar que se trata de un sector con gran capacidad de generación de empleo ya que, además de los puestos de trabajo directos que genera la fabricación, el sector va mucho más allá. Entre pymes, concesionarios de distribución, talleres y vendedores independientes se suman más de 170.000 empleos, a los que si se le añaden los 70.000 de las marcas, estaríamos en torno a los 250.000 puestos de trabajo. Pero además, hay que añadir los empleos que durante los últimos 30 años ha generado, y genera actualmente, la industria auxiliar. Industria, por cierto, de las más desarrolladas a nivel tecnológico, de las más punteras de Europa y referente en el ámbito de la innovación. Dato que viene reforzado por el hecho de que el automóvil es el sector más importante y avanzado de España y que mayor recaudación de impuestos realiza.

Está más que demostrado que cualquier plan para incentivar el mercado ha supuesto un beneficio para la Administración. Por ejemplo, el Plan 2000E supuso un desembolso de 240 millones de euros de los que, solo vía IVA, las Administraciones recuperaron 300 millones de euros, o lo que es lo mismo, un superávit neto de 60 millones de euros.

¿Es necesario dar más argumentos para demostrar la idoneidad de apoyar este sector? La respuesta es sí: la seguridad y el medio ambiente. España es uno de los países europeos con un parque automovilístico más antiguo. Está demostrado que los coches modernos sufren menos accidentes y que, cuando los tienen, gracias al esfuerzo que están haciendo las marcas en materia de elementos de seguridad pasiva, sus ocupantes sufren menos secuelas, lo que supone un ahorro en costes personales y sanitarios. Asimismo, estos coches modernos han reducido considerablemente sus emisiones de CO2, con el consecuente beneficio para el medio ambiente.

Uniendo todos estos factores, una de las primeras medidas que debería llevar a cabo el nuevo Gobierno es la creación de un plan estructural de renovación del parque automovilístico español que, entre otros aspectos, incluya ayudas para el achatarramiento de todos aquellos coches con más de 12 años de antigüedad. Así se lograría, además de tener vehículos cada vez más seguros y menos contaminantes circulando por nuestras carreteras, dinamizar un mercado que ahora mismo se encuentra bajo mínimos. Este plan, unido a la supresión del impuesto de transmisiones patrimoniales en la transferencia de vehículos usados; la eliminación del impuesto de matriculación y/o su sustitución por otro que se base en el cumplimiento de las normativas euro y emisiones CO2, así como mayores exigencias en los controles de las ITV, contribuirían a reactivar un mercado que, por sí mismo, crea empleo, es muy competitivo a nivel internacional y con capacidad de atraer inversiones.

Si el camino ya está hecho y estamos dotadas de las infraestructuras necesarias, ¿por qué no hacer mejoras sobre lo ya existente para lograr el nuevo motor económico en vez de buscar nuevas áreas en el que haya que partir de cero?

Germán López Madrid. Presidente de ANIACAM.