Su "sacrificio" servirá para evitar cercenar el estado de bienestar

El Lehendakari asegura que no aplica recortes a los funcionarios sino que pide su solidaridad

Patxi Lopez ha asegurado esta mañana en el Parlamento vasco en Vitoria que el paquete de medidas que pretende aplicar a los funcionarios de la Administración de Euskadi, que supondrán un ahorro de 100 millones, no supone aplicar una política de recortes sino solicitarles solicitar "sacrificio y solidaridad" a los trabajadores públicos para mantener las políticas sociales.

Durante su comparencia en el pleno de control, el lehendakari del Ejecutivo vasco ha añadido que la propuesta busca evitar los "tijeretazos" que se están realizando en otras comunidades autónomas".

Mientras el lehendakari exponía su ideario en el Parlamento, miembros del Gobierno de Vitoria han estado negociando con los sindicatos de la función pública. En la reunión, todavía sin concluir, la Administración vasca y las centrales debaten, entre otras medidas, sobre la suspensión de primas por jubilación voluntaria a los 60 años, el contrato de relevo y la revisión de los complementos por incapacidad transitoria en los casos de enfermedad.

En su intervención, Patxi López, ha defendido la forma de actuar del Gobierno vasco frente a otras comunidades autónomas porque la actuación del gabinete que preside no pasa "por cerrar quirófanos, cobrar recetas o suspender la contratación de interinos". Ha añadido que tampoco se tiene previsto pedir a los padres cuyos hijos se forman en la escuela pública que aporten "cinco euros y el papel higiénico de los centros".

Patxi López, que ha abogado por llegar a un acuerdo con las centrales sindicales, ha calificado el paquete de medidas de "excepcionales". A la vez ha denunciado el absentismo entre los trabajadores públicos que alcanza "niveles escandalosos". Ha cifrado en 44 millones de euros el coste de las 48.135 bajas laborales en la Administración. También ha asegurado que en 2011 se han destinado 35 millones a sufragar las primas por jubilación voluntaria a partir de los 60 años, un capítulo que, según ha manifestado, no se debe "primar con dinero público".

Abordar con urgencia la reforma fiscal

El lehendakari ha defendido la puesta en marcha de una reforma fiscal con "urgencia" que permita garantizar una redistribución "más equitativa de los esfuerzos fiscales". Esta estrategia se debe materializar "sin penalizar el crecimiento económico y sin crear desventajas competitivas con el entorno vasco". Con esta declaración ha intentado dar un toque de atención a las tres diputaciones forales, cada una de diferente color político, para que se pongan de acuerdo a la hora de elaborar una propuesta común porque son las instituciones con capacidad normativa en materia tributaria. En su intervención ha asegurado que diferentes estudios que maneja el Gobierno vasco afirman que la economía sumergida en el País Vasco se sitúa entre el 18 y el 21% del PIB frente al 16% de la media europea, lo que provoca una bolsa de fraude tributario que ronda los 2.500 millones "el equivalente al presupuesto del Departamento de Educación".