Muy confidencial

Ruralcaja lanza un órdago a las demás rurales

La banca cooperativa anda agitada. Muy agitada. Y no es para menos. El último revuelo se ha desatado en torno a Ruralcaja, la tercera cooperativa de crédito de España y la mayor entidad perteneciente a la Asociación Española de Cajas Rurales (AECR).

Ruralcaja ha dado que hablar en estas semanas porque ante ella se presentan dos proyectos contradictorios e incompatibles entre sí. Dos senderos separados cuya mera existencia puede interpretarse como un órdago en toda regla de la valenciana a sus compañeras.

Por un lado, Ruralcaja ha remitido recientemente a los restantes miembros del Grupo Caja Rural una propuesta para consolidar balances en torno al Banco Cooperativo. El proyecto busca reforzar la solvencia común y alcanzar nuevas economías de escala por medio de un mayor compromiso entre los integrantes de la asociación. La iniciativa podría resultar acorde al actual contexto de concentración bancaria de no ser porque propuestas idénticas -y ha habido bastantes­ han fracasado estrepitosamente en el pasado.

La otra alternativa que sopesa la cooperativa valenciana es fusionarse con Cajamar. Sí, Cajamar. Sí, su eterno rival. Sí, aquella cooperativa que fue expulsada de la AECRhace una década. Sí, la mayor caja rural de España.

Portavoces oficiales de Cajamar y Ruralcaja han negado tajantemente que se hayan producido contactos formales para acometer una operación corporativa entre las dos entidades.

Pero el "run run" suena cada vez más fuerte en el sector y la gente ya lo ve incluso plausible. Y es que si la política hace extraños compañeros de cama, la economía forma parejas si cabe más bizarras.

La prensa regional valenciana especula desde hace semanas con que Ruralcaja podría protagonizar una fusión con Cajamar. Y detrás de ellas irían sus 14 socias del Grupo Cajas Rurales del Mediterráneo (Grupo CRM).

Precisamente, Ruralcaja constituyó este grupo cooperativo propio para delinear su área de influencia ante las incursiones de la rural almeriense en su territorio natural. El Grupo Cooperativo Cajamar había logrado incorporar a seis cajas, todas ellas de la Comunidad Valenciana.

¿Pero qué camino emprenderá Ruralcaja?

La incógnita debe resolverse hoy. Esta mañana se reúne el consejo de la AECR para debatir si se estudia en serio la nueva propuesta de la integración de balances que sugiere Ruralcaja. Y aquí llegan las dos interpretaciones de los últimos pasos de esta entidad.

En el gremio se da por descontado un "no" rotundo a la integración de los miembros del Grupo Caja Rural. Dicha negativa serviría de escusa a Ruralcaja para lanzarse en brazos de la entidad almeriense sin mirar atrás. En estos años de crisis económica, casi los únicos proyectos de integración que han prosperado han sido aquellos impregnados de un marcado carácter localista y su resultado ha sido la aparición de grandes cajas rurales regionales.

La otra interpretación de los pasos de Ruralcaja es que esta entidad azuza al fantasma de una fusión con la cooperativa almeriense para presionar a sus compañeras y lograr vencer las resistencias a su propuesta. Es decir, que la fusión con Cajamar es un farol.

Fuentes sectoriales indican que, aunque pueden existir ciertos solapamientos de redes, la operación tendría sentido. Las 14 rurales pequeñas de CRM se integrarían en el citado Grupo Cooperativo Cajamar conservando su personalidad jurídica. Entre tanto, Ruralcaja se fusionaría con Cajamar. La jugada permitiría a las dos cajas grandes acometer una limpieza general de su balance con cargo a reservas en lugar de contra la cuenta de resultados. Es decir, una operación idéntica a la que tiene en marcha Banco Popular con Pastor.

En el sector es ampliamente reconocido que Cajamar y Ruralcaja figuran entre las cooperativas con una mayor tasa de mora. Esto se debe, esencialmente, a que su mayor tamaño les permitió afrontar un papel más activo con el sector promotor.

Sea como fuere, la reunión del jueves promete dar que hablar entre unas entidades que, hasta ahora, han tomado parte en la consolidación financiera a regañadientes.