Los bancos centrales, contra el miedo
Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal (Fed), decía que era mejor limpiar tras los colapsos financieros que intentar evitarlos. Los principales banqueros centrales de hoy piensan de manera diferente. La acción coordinada de ayer entre la Fed, el BCE y cuatro homólogos es una señal de que los peces gordos monetarios no quieren lidiar con la crisis que vendría tras la desintegración del euro.
La promesa de financiación abierta en dólares a un coste menor reducirá la presión en un solo punto de acceso financiero, la financiación bancaria transfronteriza. Los bancos de la eurozona bajo estrés y los prestamistas de otras partes renunciaron a ampliar los créditos en dólares. En efecto, los bancos centrales han prometido ahora hacer lo que el sector privado no, y a un precio interesante.
Eso debería aliviar la presión en los bancos europeos, dándoles más tiempo para el proceso de desapalancamiento que requieren. Lo que a su vez debería facilitar las condiciones en algunas áreas como el comercio financiero y el leasing, ayudando a impulsar la actividad económica. Esta es una de las razones de la inesperada promesa de los seis bancos centrales -que supone, guste o no, un compromiso a imprimir tanto dinero como sea necesario para mantener un importante mercado abierto-.
La decisión no aborda directamente el punto financiero más caliente, el euro. Los inversores tratan aún a los débiles prestatarios de bonos públicos europeos como parias. Y personas sensatas continúan hablando sobre la ruptura de la moneda única. Pero los bancos centrales han mostrado su voluntad de luchar contra el miedo con cantidades casi ilimitadas de dinero.
El BCE, respaldado por otros bancos centrales, no puede alejar solo el peligro que acecha al euro. Pero puede ganar tiempo para que los Gobiernos de la eurozona encuentren un grado parecido de unidad en su compromiso con la moneda única. Meses de disputas han mostrado su dificultad. Pero si los políticos lo logran, hay una oportunidad para enfrentarse a los temores que han estado apretando a los mercados.