Muy confidencial

Los rusos y las casas de la burguesía catalana

Una de las claves del buen comportamiento del sector turístico español a lo largo de este año ha venido de la mano de los visitantes rusos. La buena marcha de la economía exsoviética está empezando a filtrarse poco a poco a grandes capas de la población, que está comenzando a permitirse el lujo de consumir a un ritmo desconocido por aquellas latitudes. Pero la presencia de los ciudadanos rusos en España no se reduce a cortos periodos de descanso. Cada vez son más los casos de adinerados hombres de negocios que han decidido recalar en la bellísima Costa Brava para alquilar... o comprar. De hecho, varios representantes de la burguesía catalana más tradicional han visto una buena oportunidad de negocio y la han aprovechado, aunque sea a costa de la casa de la playa de toda la vida. Que no están los tiempos para dejar pasar nada. Y más si resulta que los compradores -o alquiladores- no tienen el más mínimo problema de liquidez y pagan de inmediato. Por cierto, que las grandes firmas de lujo que tienen establecimiento en Barcelona también están de enhorabuena por el súbito interés del capital ruso por Cataluña.