Internacional

Los cruceros exclusivos navegan a toda vela

Las opciones menos económicas también despegan en un año récord para los viajes en barco

Este año será recordado en el plano económico por numerosas calamidades (rescate de las cajas, crisis de la deuda, constricción del acceso al crédito, etcétera). El turismo, en cambio, ha vivido en un oasis, ajeno a la tormenta generalizada. Gracias en parte a efectos exógenos, se cuenta entre los únicos sectores en crecimiento.

El papel de los cruceros aquí ha sido clave, al haber amplificado las cifras de llegada de turistas. No en vano, se espera que cierren 2011 con un crecimiento del 18% en el número de pasajeros, llegando a los ocho millones de personas y con un desembolso en el país superior a los 700 millones de euros. Este abultado crecimiento se ha sustentado en las opciones más económicas, impulsadas a su vez por la intensa actividad promocional del sector.

Pero la exclusividad también vende, incluso en épocas de vacas flacas. Y crece a muy buen ritmo. Los cruceros premium se han subido a la ola de crecimiento de la industria. Así, por ejemplo, Celebrity Cruises, la línea más exclusiva de la estadounidense Royal Caribbean, ha duplicado este año el número de pasajeros en España, alcanzando los 10.000. Con barcos equiparables en tamaño a los cruceros convencionales, o algunas veces más pequeños, las embarcaciones de lujo se distinguen por ofrecer una serie de servicios y comodidades fuera del alcance de otras opciones. Y, lógicamente, por ser más caros.

En palabras de Artur Pecharroman, gerente de cuentas de Celebrity Cruises, sus clientes buscan "la experiencia de un gran barco, pero sin aglomeraciones. Valoran un buen servicio, son exigentes con la gastronomía, quieren atención personalizada y exclusividad". La clase Solstice de Celebrity, con salidas desde Barcelona, emplea naves realmente poco pobladas: desplazan 122.000 toneladas y tienen 315 metros de eslora, pero solo transportan 2.850 pasajeros. "Nuestra media son 43 toneladas por viajero, un 30% más alta que la de cualquier buque que entre en el puerto de Barcelona", apunta Pecharroman.

Embarcar con Celebrity cuesta unos 2.000 euros de media por 12 noches (más de 3.000 si se opta por una suite), en torno al doble de lo que costaría hacerlo, por ejemplo, con Pullmantur, también del grupo Royal Caribbean.

Otra manera de viajar con todas las comodidades es acceder a las zonas vip de los buques convencionales. En MSC Cruceros lo llaman el Yacht Club: "Es como un yate dentro de un crucero", asegura Emiliano González, director general de MSC Cruceros. "Nuestros clientes cuentan con un mayordomo propio las 24 horas del día, con piscina privada y un entorno reservado que incluye un restaurante solo para ellos. Cuando quieren pueden salir de la zona exclusiva y pasear por el resto del barco, por ejemplo para ir al teatro o al cine", indica González.

Los precios son ligeramente más económicos que en el caso de Celebrity: entre 1.300 y 1.800 euros por persona, para un viaje, eso sí, de ocho días.

Princess Cruises, por su parte, cuenta con tres buques significativamente más pequeños que los anteriores: 30.000 toneladas y 180 metros de eslora, con menos de 700 pasajeros. En este caso, la diferencia no está tanto en el trato como en los destinos. "Nuestros clientes buscan principalmente el acercamiento a destinos idílicos, fascinantes y generalmente lejanos, y sin renunciar a la comodidad que ofrece un viaje de crucero", aseguran desde la compañía. Las dimensiones de estas naves permiten que no haya aglomeraciones y que sea posible acceder a paraderos más escondidos.

El lujo está en los detalles

La atención en los cruceros premium incluye, por ejemplo, recibir a los pasajeros con toallas frías y refrescos tras una excursión. En el caso de Celebrity, el propio diseño de los buques de la clase Solstice es diferente: habitaciones más amplias, acabados modernos, e incluso unos 2.000 metros cuadrados de césped en una de las cubiertas para realizar pícnics o jugar a minigolf. El 85% de las habitaciones son exteriores y tienen balcón. Además de los servicios que se podrían encontrar en hoteles de alta gama (piscinas, gimnasios, spas, etcétera), la atención se cuida al máximo: "Por cada dos pasajeros tenemos un tripulante en servicio", apunta Pecharroman.

"La atención exclusiva se nota desde antes incluso de embarcar", comenta González, de MSC Cruceros. La tripulación se encarga del equipaje en cuanto el pasajero llega al puerto, los mayordomos deshacen las maletas y sirven una botella de cava a los recién llegados.

Los destinos más frecuentes de este tipo de viajes en el mercado español son rutas por el Mediterráneo con salida en Barcelona: diferentes combinaciones entre ciudades italianas con final en Turquía, islas griegas y mar Adriático. Aunque hay más opciones: a Celebrity le está funcionando bien una ruta por las Islas Galápagos, y Princess Cruises está notando una gran afluencia en sus viajes por el sudeste asiático y por Alaska.

Gastronomía cinco estrellas, un lujo cada vez más demandado

La alta gastronomía pisa fuerte, también en los cruceros. Brindar a sus clientes una hostelería de lujo se cuenta ya entre las obligaciones de los buques de alta gama. Cada vez se instalan más restaurantes a bordo, normalmente especializados en diferentes tradiciones culinarias, y no son pocos los que organizan talleres o actividades relacionados con la restauración.

El próximo lunes, 28 de noviembre, zarpará desde Barcelona el primero de los cruceros enogastronómicos que pondrá en marcha durante finales de 2011 y 2012 MSC Cruceros, con paradas en Casablanca, Santa Cruz de Tenerife, Madeira, Málaga, Génova y vuelta a la Ciudad Condal. El chef madrileño Paco Roncero, cuyo restaurante La Terraza del Casino ostenta dos estrellas Michelin, acompañará a los pasajeros a bordo del MSC Fantasía y realizará clases magistrales en las que los viajeros conocerán las técnicas más depuradas para preparar tapas de diseño. Los chefs Gilles Epié, Anthony Worrall Thompson y Mauro Uliassi conducirán sesiones análogas el año que viene.

En Celebrity Cruises también organizan eventos de este estilo, como la degustación de vinos (el precio de las botellas más accesibles ronda los 150 euros). Las naves de la clase Solstice cuentan con 10 restaurantes, tres de ellos de especialidad (francés, italiano y asiático). También cuentan con un bar con la barra helada, para mantener las bebidas siempre frías, y con el Molecular Bar, en el que se sirven cócteles con nitrógeno.