El día que reventó el Pacto de Estabilidad

Un día como hoy (25 de noviembre), pero hace ocho años (2003), reventó la primera versión del Pacto de Estabilidad. Los responsables de esa implosión, como bien recordó ayer Mario Monti en rueda de prensa conjunta con Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, fueron Alemania y Francia con la complicidad de Italia. Ni la canciller alemana ni el presidente francés parecieron darse por aludidos porque fueron sus antecesores (Schröder y Chirac) los responsables de aquella decisión. Pero aquella madrugada de noviembre, que vio el fin del Pacto, también hubo otros cómplices que siguen asitiendo a las reuniones de Bruselas.

El sempiterno presidente del Eurogrupo, por ejemplo, se encontraba en aquella reunión que empezó un 24 de noviembre y terminó a las cuatro de la madrugada del día siguiente. Jean-Claude Juncker, en nombre de su país (Luxemburgo), fue de los que votó a favor de suspender la aplicación del Pacto contra Francia y Alemania.

En el mismo sentido votó el todavía hoy ministro de Economía de Bélgica (en funciones), Didier Reynders, aunque éste militó en la votación preliminar con los países partidarios de empapelar a Berlín y París (en ese grupo de ortodoxos solo se mantuvo, dentro de la zona euro, el ministro español, Rodrigo Rato, junto al holandés, el austriaco y el finlandés).

También fue significativa la solidaridad con Francia y Alemania que mostraron el representante griego (socialista en aquella época), la portuguesa (conservadora) y el irlandés (liberal).

El caso es que el Pacto reventó. El entonces comisario de Economía, Pedro Solbes, denunció el "crimen" ante el Tribunal de Justicia europeo, pero solo logró una victoria parcial y tardía. El nuevo Pacto duró menos aún que el primero (la crisis de 2008 se lo llevó por delante). Y la tercera versión, cuya entrada en vigor está prevista para finales de este año, quizá sea incluso más efímera. Pero esa será otra historia.

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