Bélgica se autocondena al rescate

Bélgica se autocondena al rescate


De los países en peligro de rescate, el caso de Bélgica es el más sorprendente porque parece avanzar voluntariamente hacia el abismo.

El pasado lunes dio un nuevo paso con la ruptura de las negociaciones para formar Gobierno, una tarea a la que los políticos belgas han dedicado hasta hoy la friolera de 527 días. Tanta agilidad ha tenido hoy martes su recompensa, con el tipo de interés de los bonos belgas superando el 5% por primera vez desde el nacimiento del euro (han cerrado al 4,8%).

Su prima de riesgo (en relación con el bono alemán) se ha instalado ya cómodamente en torno a los 300 puntos básicos, es decir, 100 puntos más que la prima de riesgo española en mayo de 2010, cuando Merkel exigió los primeros recortes al Gobierno de Rodríguez Zapatero.

La última disputa entre socialistas y liberales gira, como en tantos países, en torno a los ajustes presupuestarios: subida de impuestos, preconizada por los primeros, frente al recorte de gastos que defienden los segundos. Pero en el caso de Bélgica llega con un Gobierno en funciones desde hace más de año y medio y con la amenaza de una expediente disciplinario por parte de la Comisión Europea si no presenta los Presupuestos para 2012 antes del 15 de diciembre.

Al peligroso cocktail se añade una deuda pública de 340.000 millones de euros (la mitad que la española) para un país de solo 10 millones de habitantes. Un conflicto territorial entre el norte (Flandes) y el sur (Valonia) que la crisis puede enconar aún más. Y, sobre todo, un sentido del tiempo más propio del siglo XIX que del frenesí de la década actual.

Todavía ayer el Rey de los belgas hablaba de la necesidad de "una rápida resolución de la crisis política"... 527 días después de las elecciones del 13 de junio de 2010. Poco antes de aquella convocatoria, la prima de riesgo belga no llegaba ni a 60 puntos. En fin.

Foto: A chacun son trône [a cada uno su trono], obra del artista belga Jean-Pierre Bredo, 2009. (B. dM., julio 2010 en la sala del centro de arte contemporáneo Atelier 340 de Bruselas).

Comentarios

Este país es un ejemplo de paratopía. La entrada, clarita, clarita.
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