Libro

Hacia un nuevo mundo de poder lateral

La Terceera Revolución Industrial
La Terceera Revolución Industrial

La Tercera Revolución Industrial (Paidós Estado y Sociedad) puede no tener un título especialmente original, pero sí condensa algunas ideas rompedoras sobre el futuro no tan lejano. Su autor, Jeremy Rifkin, reputado ensayista y asesor de numerosos líderes políticos (entre ellos, Bill Clinton o José Luis Rodríguez Zapatero) señala una nueva fase, después de las dominadas por el carbón y el barco de vapor (primera revolución industrial) y por el petróleo y el automóvil (segunda).

Lógicamente, la apuesta de futuro de esta tercera revolución industrial pasa por las energías renovables: en el libro se ofrecen datos reveladores, como el estudio de la Universidad de Stanford que estima que, aprovechado únicamente el 20% del viento disponible en el planeta, se podría proporcionar siete veces la electricidad que se consume. O que una hora de luz solar en el conjunto del planeta suministra energía suficiente para impulsar la economía global durante un año completo.

Rifkin propone un cambio de la organización del poder político y económico que ya ha comenzado a producirse, fundamentalmente por la vía de Internet. Así, frente al modelo jerárquico imperante en las dos primeras revoluciones industriales (de hecho, en toda la Historia de la Humanidad), sugiere un poder lateral organizado en forma de nodos a lo largo de la sociedad.

Pero ese poder no se limitaría a las comunicaciones, sino que se extendería al modelo energético. La relación nodal se centraría en la energía fotovoltaica recogida en los edificios. Solo en la UE hay unas 160 millones de edificaciones, con capacidad para cubrir sus necesidades propias y vender los excedentes en una red que, también, está por construir.

Las consecuencias que señala el autor no pueden ser más positivas: la adaptación de hogares, la construcción de la red y el apoyo en Internet crearían decenas de millones de puestos de trabajo, sacarían al mundo desarrollado de la crisis y asegurarían un futuro autoabastecido.

Las propuestas de Rifkin no son un brindis al sol (pocas veces mejor dicho), sino que cuentan con un respaldo notable en la comunidad internacional. Así, el Parlamento Europeo ya ha dictado una declaración formal para su puesta en práctica. No en vano, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, sostiene que "el pensamiento creativo de Jeremy Rifkin ha inspirado por igual a políticos y ciudadanos.