La CE aprueba un proyecto de ley mucho más benigno de lo previsto

Las agencias de rating se libran del control anunciado por Bruselas

La CE aprobó ayer un nuevo sistema de control de las agencias de calificación, pero se dejó en el tintero la mayor parte de las amenazas esgrimidas en las últimas semanas. Bruselas confía en que la tramitación legislativa endurezca un texto que, en cualquier caso, no entrará en vigor antes de 2013.

Las agencias de rating se libran del control anunciado por Bruselas
Las agencias de rating se libran del control anunciado por Bruselas

A la tercera tampoco irá la vencida. La Comisión Europea aprobó ayer en Estrasburgo una nueva reforma del reglamento de agencias de calificación (que entró en vigor hace solo 11 meses y ya fue retocado en mayo de este año), pero el texto no incluye las novedades más significativas aireadas en las últimas semanas por el departamento de Michel Barnier, comisario europeo de Mercado Interior.

"Alguna de las ideas quizá era demasiado innovadora", reconoció Barnier en rueda de prensa, en alusión a su propuesta de impedir a las agencias pronunciarse sobre la calidad de la deuda de los países de la UE rescatados, como Grecia, Irlanda o Portugal.

La propuesta partió inicialmente de Christine Lagarde, la compatriota de Barnier que dirige el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero tras una "larga discusión", según reconoció ayer el comisario, el organismo comunitario rechazó finalmente una idea que podría haber chocado con la libertad de expresión y que hubiera sido difícil de aplicar a unas compañías que pueden publicar sus informes en cualquier lugar del planeta. Aun así, Barnier se mostró dispuesto a seguir estudiando la idea.

Y no será la única sobre la que deberá seguir trabajando porque el proyecto de Reglamento aprobado tampoco recoge otra de sus principales novedades. El borrador inicial pretendía prohibir que las agencias con una cuota de mercado superior al 20% pudiesen adquirir otra agencia durante al menos 10 años.

La medida, según el departamento de Barnier, pretendía facilitar el crecimiento de las agencias medianas antes de caer absorbidas por los tres gigantes, Standard & Poor's, Moody's y Fitch, que controlan el 95% del mercado. Pero hubiera supuesto una excepción tan drástica al derecho europeo de la Competencia que la Comisión finalmente no lo ha incluido en el texto.

Fuera del documento ha quedado también, aunque en este caso por ignorancia de la Comisión, el control de los sistemas de alerta de pago que utilizan las agencias para prevenir de ciertas informaciones a ciertos clientes. Barnier, que lleva año y medio preparando el proyecto aprobado ayer, reconoció en la rueda de prensa que ha descubierto la existencia de ese servicio a raíz del presunto fallo cometido por S&P la semana pasada al avisar a algunos privilegiados inversores de una inminente rebaja en la calificación de la deuda pública de Francia (que todavía luce AAA). "Vamos a revisar el proyecto", señaló Barnier, "para ver si se debe incluir el control de ese tipo de alertas". El comisario apuntó que podría tratarse de información privilegiada o manipulación del mercado. Ambas figuras ya están recogidas en otras directivas europeas, por lo que se podría actuar contra las agencias sin necesidad de revisar ningún proyecto.

Responsabilidad

El propio Barnier, aunque defendió el texto aprobado por la Comisión, recordó que no es el definitivo y que podría endurecerse durante la tramitación legislativa, como ya hizo el Parlamento Europeo con su propuesta sobre derivados (que no contemplaba la prohibición de negociar CDS al descubierto, incluida por los parlamentarios).

A falta de su posible endurecimiento, el nuevo Reglamento incorpora un marco europeo de responsabilidad civil (que ya existe en muchos países de la UE) para facilitar la petición de indemnizaciones a las agencias en caso de flagrante error. Algo es algo.

Standard & Poor's

S&P abolirá las comisiones que cobraba al sector bancario por utilizar los números de identificación internacional (ISIN), según el acuerdo ofrecido por la agencia para zanjar el expediente abierto por la Comisión Europea. Bruselas aceptó ayer el compromiso.

Rotación cada tres años y calificación cada seis meses

"Debemos recuperar la soberanía política para no sucumbir a la soberanía de los mercados", manifestó ayer con grandilocuencia Michel Barnier. Pero el comisario europeo de Mercado Interior no tuvo tanto éxito a la hora de convertir en hechos sus palabras y tuvo que conformarse con una propuesta mutilada. El nuevo reglamento incluye además contradicciones como el objetivo de reducir la dependencia de las agencias y al mismo tiempo exigir su calificación para los productos estructurados más complejos o aumentar la frecuencia del rating de la deuda soberana de 12 a 6 meses. La ventaja para los Estados es que podrán conocer su nota con 24 horas de antelación (y no 12 como ahora). El texto incorpora mejoras en relación con los conflictos de interés, al fijar la obligación de que las empresas cambien de agencia de calificación cada tres años.