Análisis

Solo faltaba China en el euro

La cumbre europea de esta semana ha cortejado sin tapujos al Gobierno de Pekín para que ayude a reforzar el fondo de rescate de la zona euro

Solo faltaba China en el euro
Solo faltaba China en el euro

El paisaje humano de las cumbres europeas ha cambiado de manera radical desde el comienzo de la crisis de la deuda soberana. Un tercio de los 27 presidentes de Gobierno que asistían a las cumbres hace dos años ha perdido el puesto en citas electorales marcadas por el impacto social de la crisis. Ese ritmo de renovación quizá explique que los recién llegados y los supervivientes de la anterior hornada estén dispuestos a probar incluso la medicina china con tal de frenar el contagio del virus financiero surgido en Grecia a finales de 2009.

Tras ingerir varios brebajes fallidos (austeridad, FMI y préstamos punitivos), las cumbres europeas del pasado domingo y miércoles en Bruselas cortejaron sin tapujos al Gobierno autoritario de Pekín para que inyecte parte de sus multimillonarias reservas de divisas en una zona euro peligrosamente anémica.

La cita del domingo hizo un llamamiento formal (recogido en las conclusiones) para que el Fondo Monetario Internacional aumente sus recursos, a ser posible mediante "contribuciones procedentes de países con grandes superávits exteriores", de manera que el organismo multilateral pueda seguir ayudando a los países del euro.

"Todos sabemos que China necesita invertir", dice la UE

En la cumbre del miércoles, los 17 países de la Unión Monetaria fueron aún más lejos, con un acuerdo para crear uno o varios vehículos de inversión (apoyados en el fondo de rescate o Facilidad Europea de Estabilidad Financiera) que, según reconocen fuentes comunitarias, intentará captar fondos públicos y privados internacionales con preferencia en países como China.

La descarada petición de ayuda, que se extiende a otros países con grandes fondos soberanos como Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos o Rusia, preocupa en algunas instancias comunitarias por su posible repercusión en la política global de la Unión Europea. Quizá el primer síntoma de los efectos del nuevo medicamento se apreció el pasado mes, con la concesión del Premio Nobel de la Paz a tres luchadoras por los derechos de la mujer en África. Todos los líderes de las instituciones europeas, salvo el presidente del Parlamento, Jerzy Buzek, se olvidaron de recordar en el mensaje de felicitación que el premiado del año anterior sigue encarcelado por el Gobierno de Wen Jiabao.

Bruselas ya no parece estar para dar lecciones de democracia a nadie que disponga de reservas importantes. La negativa tajante de varios países, con Alemania al frente, a ampliar con recursos propios el fondo de rescate de la zona euro (la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera o FEEF) obliga a Europa a buscar inversores en lugares tan inhóspitos, desde el punto de vista de los derechos humanos, como Moscú, Riad o Pekín. Curiosamente, hace solo tres años, poco antes del comienzo de la crisis, la Comisión Europea publicaba unas directrices para controlar la inversión de unos fondos que se suponían demasiados ligados a los opacos intereses de sus respectivos gobiernos.

"Todos sabemos que China tiene necesidad de invertir su superávit", aseguró el viernes en Pekín el director gerente del fondo de rescate, el alemán Klaus Regling. "Pienso que la FEEF puede ofrecer un producto que es comercialmente interesante".

Los bonos emitidos por ese fondo hasta ahora, por valor de 13.000 millones de euros, ya han logrado un gran predicamento en los mercados de extremo oriente. Los inversores asiáticos han llegado a copar casi el 50% en alguna emisión.

Japón supone casi la mitad de esas compras, pero Europa parece confiar en desarrollar la potencial demanda china. El gigantesco país cuenta con unas reservas estimadas de más de tres billones de dólares. Y tiene especial interés en la estabilidad de Europa porque es su principal mercado (superior al de EE UU) y por disponer de unos 600.000 millones de euros en deuda pública de la zona euro, según datos de Reuters.

Para atraer el capital chino, Bruselas prepara un vehículo de inversión (Special Purpose Invesment Vehicle) con un tramo de emisión destinado a los operadores habituales de renta fija y otro a fondos soberanos y de capital riesgo. Los primeros tendrían prioridad en caso de impago, pero los segundos estarían por delante de la propia FEEF en caso de concursos de acreedores. Fuentes comunitarias indican que la captación de nuevos recursos requerirá aún más tiempo. "Lo primero es diseñar el vehículo SPIV y después, dado que hay liquidez sobrante en parte del planeta, será bienvenida", dice con ironía un alto cargo comunitario.

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, que no suele andarse con rodeos fue mucho más explícito durante la rueda de prensa que dio a las cuatro de la mañana al término de la cumbre de la zona euro. ¿Participará China en el fondo de rescate? "La respuesta en principio es sí. Mañana mismo llamaré por teléfono a Hu Jintao presidente chino". Sarkozy tiene elecciones la próxima primavera. Y sin ayuda del chino, quizá se sume a la larga lista de bajas en el Consejo Europeo.

Nuevas trabas del Constitucional alemán

Solo dos días después de que el Parlamento alemán diera todos sus parabienes a Angela Merkel para negociar en Bruselas el fondo de rescate, el Tribunal Constitucional germano ha puesto nuevas trabas a la toma de decisiones. El viernes rechazó el procedimiento acordado por el Bundestag que hace posible la aprobación urgente de las medidas y mecanismos para el rescate del euro y del Fondo Europeo de Estabilización Financiera. Así, cualquier decisión relativa al fondo de rescate deberá someterse al pleno del parlamento y no bastará con su tramitación en caso de urgencia por una comisión extraordinaria, formada solo por nueve diputados.

La sentencia da la razón a dos diputados de la oposición socialdemócrata (SPD) que habían acudido al máximo tribunal germano por considerar que se violaban sus derechos como parlamentarios al conceder a esa comisión competencias especiales. Fuentes parlamentarias de la coalición que dirige la canciller federal, Angela Merkel, lamentaron la decisión del tribunal, ya que esta ralentizará la reacción de Alemania ante decisiones de urgencia que tengan que ver con el Fondo Europeo de Estabilización Financiera (FEEF) u otras medidas para atajar la crisis de la deuda soberana, informa Efe. Aun así, la decisión del tribunal anunciada el viernes tiene todavía carácter provisional.

A por el billón de euros

La inversión de los países emergentes se captará a través de un instrumento de inversión especial.

Las emisiones de ese vehículo, a través de la FEEF, se dirigirán a inversores en renta fija, fondos soberanos y de capital riesgo.

Bruselas espera captar al menos 750.000 millones de euros a partir de los 250.000 que quedan en la FEEF.