Repsol, Gas Natural y Sacyr son las compañías españolas con más intereses en el país

La muerte de Gadafi allana el camino en Libia a la inversión internacional

La muerte de Muamar Gadafi abre una nueva etapa para la economía libia, con fuerte presencia de empresas españolas, como Repsol, Gas Natural y Sacyr. Se trata del segundo suministrador de petróleo de España, solo superado por Argelia. La caída del exdictador apenas repercutió en el precio del Brent, que cerró ayer en 109,7 dólares.

La muerte de Gadafi allana el camino en Libia a la inversión internacional
La muerte de Gadafi allana el camino en Libia a la inversión internacional

El final de Gadafi, anunciado por los rebeldes libios, consolida la transición en el país después de 40 años de una economía centralizada y controlada por el dictador. Su desaparición allana el camino a las empresas españolas con intereses en el país, especialmente Repsol, Gas Natural y Sacyr. Repsol es la compañía con más intereses en Libia, pues antes de iniciarse el conflicto producía allí 35.000 barriles de petróleo, lo que equivale a un 3,8% de su producción anual. La petrolera española interrumpió la exportación de crudo en febrero. Un equipo de ingenieros se encuentra analizando los daños causados en las instalaciones de Repsol en Libia por combates, pillajes y sabotajes, y la compañía no precisa la fecha para el reinicio de la actividades. Libia es el segundo suministrador de petróleo a España, por detrás de Argelia.

Gas Natural Fenosa tiene en vigor un acuerdo de adquisición de gas natural licuado transportado por barco de 1.000 millones de metros cúbicos. Libia aporta el 1% del gas que consume España.

La tercera gran compañía española con intereses en España es Sacyr, que tiene en marcha la construcción de dos urbanizaciones por 700 millones de euros en Bengasi y El Beida. Los proyectos quedaron paralizados cuando comenzó el conflicto en el país. Tanto Repsol como Sacyr repatriaron a todos sus trabajadores desplazados en el país.

Libia exporta crudo y gas por 40.000 millones de dólares

La muerte del dictador y la consolidación de las nuevas autoridades libias allanan el camino a la inversión extranjera en un país que con seis millones de habitantes tiene las reservas probadas de petróleo más grandes de África. En 2010 captó 40.000 millones de dólares por exportaciones de crudo y gas. Las ventas al extranjero se reanudaron a finales de septiembre, pero los expertos calculan que el país tardará un año o más para recuperar los niveles de extracción previos al conflicto, que ascendían a 1,6 millones de barriles diarios.

En el plano financiero, la caída de Gadafi apenas tuvo ayer repercusión en el mercado. El barril de Brent cerró en 109,76 dólares. "El régimen ya había caído", dijo Olivier Jakob, analista de Petromatrix. "Esto traerá una tranquilidad adicional al país, pero las exportaciones de petróleo están ya en proceso de recuperación, por ello no hay grandes cambios en el escenario de oferta y demanda", añadió en declaraciones a Reuters.

En una declaración conjunta, el presidente de la Comisión Europea y el de la Comisión Europea, Herman Van Rompuy y José Manuel Durão Barroso, expresaron que "Libia puede pasar hoy una página de su historia y emprender un nuevo futuro democrático". También pidieron a los gobernantes actuales del país una política de reconciliación que permita "una transición democrática, pacífica y transparente en el país".

A principios de septiembre, los líderes de los rebeldes libios se reunieron en París con los representantes de potencias mundiales en el Palacio del Elíseo en París para discutir el futuro del país. En el encuentro se resaltó la necesidad de impulsar la reconciliación y el perdón para que la nueva Libia no cometa los errores hechos en el pasado por otros países. Las primeras revueltas comenzaron a mediados de febrero con una manifestación de protesta en Bengasi por la detención de un activista pro derechos humanos y contra los gobernantes corruptos. En solo una semana hubo 10.000 muertos.