Fuerzas de seguridad y ley de partidos llevaron a la derrota de ETA

Debilidad disfrazada de cambio estratégico

En su comunicado de cese de actividad, la banda terrorista ETA habla de "nuevo tiempo" y de "oportunidad creada por la lucha de tantos años" para justificar su disolución. Pero esas palabras, dirigidas al consumo interno, ocultan una realidad: el fin del terrorismo no es una apuesta estratégica de la banda, sino la constatación de su extrema debilidad.

Desde que el Tribunal Supremo ilegalizase Batasuna en 2004, al aplicar la Ley de Partidos, la izquierda abertzale ha ha perdido buena parte de su influencia política en el País Vasco. En paralelo, la acción policial, traducida en más de 800 detenciones, ha diezmado la capacidad operativa del brazo terrorista.

Esa situación llevó hace año y medio al entorno político etarra a abrir un debate que concluyó con la apuesta por las vías exclusivamente democráticas, como única posibilidad de regresar a las instituciones. A raíz de esa apuesta, el Tribunal Constitucional permitió en mayo la participación de Bildu en las elecciones municipales, en las que la izquierda abertzale logró un triunfo histórico. La consolidación definitiva de la apuesta se produjo esta misma semana, cuando por fin reclamó a ETA su disolución.

A la postre, la resistencia ciudadana, la Ley de Partidos y la acción policial han sido las causas del fin del terrorismo en España.