Rebajas de rating preventivas

Las agencias de calificación, habituales objetivos del pim-pam-pum político y financiero, parecen no haberse recuperado del golpe a su credibilidad sufrido con la crisis de las hipotecas subprime y la caída de Lehman Brothers, activos que tenían triple A cuando su valor pasó a ser nulo. Sarna con gusto no pica, obviamente, pues el déficit de credibilidad duele menos cuando vienes de un lustro con el negocio disparado.

No se han recuperado, porque las decisiones de las agencias, tradicionalmente, eran sólidas y transparentes, pero frágiles como el cristal, y ahora están envueltas en una nebulosa en la que nunca se sabe dónde están los datos y dónde las opiniones. Eso pasa con la rebaja de España practicada por Moody's.

El principal argumento que alega Moody's es imposible de rebatir, pero un tanto etéreo. La desconfianza del mercado hacia España hace que los bancos y las comunidades tengan problemas para financiarse. Gracias, Moody's, nadie se había dado cuenta de ese detalle en los últimos seis meses. Es cierto que esto supone un gravísimo riesgo para la economía.

Que Moody's tenga en cuenta las dificultades de los mercados en sus ratings es, en realidad, una herencia de Lehman o de las subprime. En estos casos los modelos econométricos de las agencias cuadraban, por lo que no tocaron los ratings. Pero la realidad de los mercados no se suele plegar a los modelos, por más que los técnicos se empeñen.

Así que hoy Moody's rebaja el rating por algo tan etéreo como la desconfianza. Una rebaja preventiva, quizá una forma de cubrirse las espaldas. Pero de gente tan profesional cabría esperar, dado que el acceso al crédito de bancos y regiones es el principal motivo para la rebaja (en la que llevan trabajando tres meses) una cuantificación de las necesidades de financiación de estas entidades. Algo que está, con toda seguridad, al alcance de estos expertos, dado que los periódicos lo hacemos de vez en cuando.

No quiere esto decir que la rebaja esté menos justificada; queda un tanto lejos de nuestras competencias decir, desde este blog, si es más correcto un Aa2, un Aa3 o un A1. Pero uno esperaría algo más de Moody's que ser un simple cronista retrasado de la actualidad de los mercados.

Bonus: Gráfico de WSJ sobre ratings en Europa

Comentarios

No critiquemos a las agencias de rating. Al final y al cabo aún mantienen cierta lucidez. Si fueran perdices y oyeran a Merkel un día sí y otro también estarían tan mareadas que confundirían el alpiste con el arroz. Si Merkel las reuniera y les diera unas cuantas lecciones, en tres tardes volvería todo a la normalidad. ¿Puede alguna agencia adivinar la agenda secreta de la Canciller? Pues con razón se curan en salud. Mientras Sarkozy no dé un puñetazo sobre la mesa tendremos estos desvaríos. Y el hombre no está para estos menesteres.
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