Tras prorrogar 10 años su funcionamiento

Industria autoriza un almacén de residuos para la central nuclear de Ascó

Pese al ambiente generado por la catástrofe de Fukushima, las centrales de Ascó I y II recibieron dos permisos en una semana a finales de septiembre: la prórroga de 10 años y la construcción de un almacén temporal individualizado para custodiar todos los residuos generados.

El pasado 29 de septiembre, solo una semana después de que autorizara la prórroga para el funcionamiento de los dos grupos de Ascó por un periodo de 10 años más, el Ministerio de Industria aprobó una resolución por la que dio luz verde a "la ejecución y el montaje" de un Almacén Temporal Individualizado (ATI) de residuos radiactivos en las instalaciones de las dos centrales nucleares de Tarragona.

Dado que las piscinas que albergan las barras del combustible gastado y residuos de alta radiactividad van camino de llenarse, Endesa solicitó hace casi tres años permiso para construir un ATI en los terrenos de Ascó. La tramitación más costosa ha sido la declaración de impacto medioambiental, que se inició el 1 de septiembre de 2009, y que la Secretaría de Estado de Cambio Climático aprobó el 22 de septiembre pasado, tras analizar el informe del Consejo de Seguridad Nuclear.

El ATI, que diseñará Enresa y tendrá una inversión de unos 40 millones, consiste en un sistema de almacenamiento en seco para todo el combustible gastado que generen las centrales de Ascó I y II en su vida útil, con un margen añadido. Una vez que se construya, Endesa trasladará todas las barras acumuladas en las piscinas desde que las plantas iniciaron su explotación comercial, en 1983 y 1985, respectivamente. Endesa es propietaria del 100% del primer grupo y del 85%, del segundo, en el que también participa Iberdrola, con el otro 15%.

El ambiente generado por la catástrofe nuclear de Fukushima (Japón), el pasado 11 de marzo, había hecho temer por la prórroga para el funcionamiento de estas plantas por otros 10 años. Sin embargo, existía el precedente de la central de Confrentes, de Iberdrola, cuyo permiso para funcionar durante otra década se otorgó a los pocos días del siniestro japonés. Estos serían los últimos permisos por 10 años que recibirán estas plantas, que a partir de 2021 cumplen el fin de su vida de diseño.

Precisamente, la central nuclear de Garoña, cuyo cierre definitivo en 2012 fue decidido hace dos años por el Gobierno, no cuenta con un ATI, como sí tenía la que se cerró previamente, la de Zorita. Se desconoce, pues, qué se hará con los residuos de Garoña. Los de Vandellós I, que se clausuró tras un grave accidente en 1988, fueron reprocesados y se custodian en un complejo del grupo francés Areva ubicado en Normandía. El contrato con los franceses establecía la devolución a España de dichos residuos el pasado 1 de enero, pero al no contar aún con el ATC proyectado desde años, Enresa paga una fianza de 60.000 euros diarios.

El ATC que Sebastián guarda en un cajón

La legislatura toca a su fin sin que Industria haya logrado sacar adelante el Almacén Temporal Centralizado (ATC) para los residuos de todo el parque nuclear español. Pese a contar con ocho municipios "idóneos" que optaron el año pasado a albergar el llamado cementerio nuclear, el Gobierno chocó con la oposición de las comunidades autónomas, justo meses antes de las elecciones regionales.

Aunque la construcción del ATI de Ascó podría desincentivar la del proyecto de ATC, dado que hay que hacer parte de la inversión (unos 40 millones), en las empresas consideran que no debe ser así. Y es que, además de albergar los residuos que están en Francia y los de las centrales sin ATI, un almacén centralizado "será más rentable y seguro" de gestionar que ocho individuales.