TRIBUNA

Vacuna de la tuberculosis: una visión económica

En estos tiempos de dificultades económicas, ¿puede España desempeñar algún papel en la batalla contra la amenaza de salud global que representa la tuberculosis? La respuesta es un rotundo sí. Y lo que es más: el desarrollo de nuevas vacunas contra la tuberculosis permitirá a los científicos españoles y a las empresas biotecnológicas jugar un papel clave en la erradicación de esta pandemia global y, al mismo tiempo, disminuir los costes de tratamiento e impulsar la economía de España. El tema ha sido debatido en profundidad esta semana en un simposio internacional organizado por la Fundación Areces en Madrid.

La tuberculosis sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más letales en el mundo. No es solo una de las principales causas de la mortalidad humana, sino también un obstáculo que impide el desarrollo a las personas en situación de pobreza, perjudica a las economías e impone una pesada carga económica a los países donde esta enfermedad es endémica. Europa tampoco ha conseguido vencer al bacilo. En España y en otros países europeos, la tuberculosis constituye una amenaza cada vez mayor, debido, principalmente, a la resistencia a los medicamentos. El Banco Mundial calculó que el coste de la enfermedad supone el 0,52% del PIB mundial, varios cientos de miles de millones de euros. En la región Europea el tratamiento cuesta en torno a 2.000 millones de euros al año. Basados en investigaciones de la Universidad de Vigo, el coste estimado de la tuberculosis en España es de 80 millones de euros al año.

La única vacuna actualmente disponible contra la tuberculosis, BCG, protege contra las formas graves de la enfermedad en los niños, pero confiere una protección muy variable contra la tuberculosis pulmonar, la forma más prevalente y contagiosa de la enfermedad. Disponer de nuevas vacunas más eficaces es crucial.

Los más prestigiosos investigadores y científicos internacionales de este campo se han reunido en la Fundación Ramón Areces de Madrid para presentar sus avances pioneros en el desarrollo de nuevas vacunas contra la tuberculosis. En la actualidad hay, en todo el mundo, 12 candidatos a vacunas en diferentes fases de ensayos clínicos y otros en camino. Los investigadores españoles no están a la zaga en este esfuerzo -una vacuna terapéutica, para las personas que ya han sido infectados, y desarrollada en Barcelona, se encuentra en la segunda de tres fases de ensayos clínicos; otro candidato a vacuna preventiva, dirigida a las personas que no han estado expuestas a la tuberculosis, ha sido diseñada por científicos españoles de la Universidad de Zaragoza para reemplazar a la actual vacuna BCG. Estos avances no solo dan esperanza para eliminar una enfermedad devastadora, sino también podrían suponer ventajas económicas muy importantes. Las nuevas vacunas de tuberculosis, aunque costosas y complicadas de desarrollar, forman una sólida inversión con varios tipos de retornos tanto directos como indirectos. El potencial de mercado de las vacunas es real, la producción aumentará la industria local y una buena prevención de la enfermedad reducirá el coste del tratamiento.

La Iniciativa de Vacunas contra la Tuberculosis (TuBerculosis Vaccine Initiative, TBVI), una fundación europea que coordina los esfuerzos europeos para desarrollar nuevas vacunas contra la tuberculosis, confía en que los científicos pueden ofrecer nuevas vacunas a la población mundial antes de una década.

Para que eso suceda es necesaria la colaboración de todos: científicos, inversores, fundaciones y Gobiernos. A través del apoyo político, del trabajo colaborativo en red y de la financiación innovadora podemos fusionar la necesidad de innovar con ganar la lucha contra la tuberculosis y contribuir a reducir la pobreza del planeta.

¿Se puede pedir para este tipo de inversión en tiempos económicamente difíciles? La respuesta es sí, porque millones de vidas están en juego y, en segundo lugar, porque los daños que causa la tuberculosis en las economías supone unas pérdidas importantes de riqueza al incidir sobre la población en edad productiva. El desarrollo de nuevas vacunas requiere de una gran inversión, pero es una inversión con riesgos similares a los de cualquier otra inversión y puede suponer enormes beneficios e importantes recompensas para todos. La erradicación de la tuberculosis significará que se salvarán vidas, que los costes se reducirán y que la economía podrá crecer. El desarrollo de nuevas vacunas coordinadas por científicos europeos permitiría situar a Europa en la vanguardia de la innovación, en la creación de puestos de trabajo, el fortalecimiento de la capacidad del sur y reforzar la colaboración entre el Norte y el Sur. Para España, supondría una oportunidad única para reafirmar su posición dentro de Europa.

Jorge Sampaio. Enviado especial del secretario general de las Naciones Unidas para la lucha contra la tuberculosis