Julio Muñoz Sánchez. El trabajador en activo que más años ha cotizado

"Espero seguir trabajando y no cobrar una pensión"

A sus 84 años ha cotizado 65 años a la Seguridad Social y sigue trabajando como encuadernador. Por ello acaba de recibir la Medalla al Mérito en el Trabajo

Julio Muñoz Sánchez máximo cotizante a la Seguridad Social, junto al ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez.
Julio Muñoz Sánchez máximo cotizante a la Seguridad Social, junto al ministro de Trabajo e Inmigración, Valeriano Gómez.

Ha cotizado a la Seguridad Social la friolera de 65 años, pero lo más asombroso de todo es que Julio Muñoz Sánchez, a sus 84 años, sigue trabajando sin faltar un solo día a su empleo como encuadernador artesanal en una pequeña imprenta en un barrio de Madrid. "Todos los días me levanto y me digo, hala otro día más, a trabajar. Hay que tomárselo así", filosofa Julio Muñoz, a quien no le falta buen humor al asegurar que prefiere irse a trabajar todos los días que quedarse en casa "regañando con su mujer".

De entre todas las medallas al trabajo que se entregan, la suya es la más merecida...

Pues hombre, empecé a cotizar a la Seguridad Social en el año 1942, cuando tenía 14 años, así que usted verá si he trabajado años. Aquel año entré en Gráficas Yagüe y ahí aprendí el oficio de encuadernador. Me pagaban dos pesetas al día.

"Yo encuaderno artesanalmente y eso es más caro, pero no se rompe el libro"

¿Desde entonces ha tenido siempre la misma profesión?

Sí, sigo siendo encuadernador.

La tecnología ha debido cambiar mucho su oficio, ¿no es así?

r A ver, lo que yo hago es un trabajo artesanal. Hoy en día todo se hace a máquina y, por eso, yo soy más caro que los demás; pero los libros de hoy en día, que son encuadernados mecánicamente, se rompen nada más abrirlos y los que yo hago los podrán heredar sus nietos y seguirán estando bien".

¿Ha calculado alguna vez qué pensión le correspondería?

No, nunca, ni lo haré, porque no pienso cobrarla; si Dios quiere y me da salud para ello, pienso seguir trabajando hasta el último día y, desde luego, no cobrar una pensión.

Así que sigue en activo, pero ¿nunca piensa que ha llegado el momento de descansar un poco?

Pues tampoco. Yo me digo que para estar en casa regañando con mi mujer, estoy mejor trabajando. No fumo ni bebo más allá de un par de cañitas risas, así que ¿dónde estar mejor que en el trabajo? Además hago una jornada como la del resto de los compañeros, de 9.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00.

Y cuando llega a casa, ¿le queda tiempo para tener o dedicarse a algún hobby?

Pues sí, hago muchas cosas. En casa tengo tiempo para dibujar barcos y aviones y también hago maquetas.

Por lo que dice tampoco tendrá usted un plan de pensiones...

No, claro que no. Ya le digo que no pienso cobrar ninguna pensión, si puedo.

¿Y qué le parece que el Gobierno haya alargado la edad legal de jubilación de 65 a 67 años, a partir de 2013?

Bueno, pueden hacer lo que quieran pero creo que no estaría bien que mucha gente con trabajos penosos, como la construcción o los que están en la mina o los bomberos, tengan que seguir trabajando tanto tiempo. Yo creo que esos trabajadores sí se tendrían que retirar antes que el resto.

"Solo he trabajado en tres empresas en toda mi vida"

La carrera profesional de Julio Muñoz es un ejemplo de cómo eran las trayectorias laborales de las generaciones nacidas a principios del siglo XX. Así, Muñoz, a lo largo de 65 años de cotización cuenta que solo ha trabajado para tres imprentas en toda su vida, "y, desde luego, ya no tengo planes de cambiar", asegura. De hecho, ese cambio es muy poco probable, dado lo bien considerado que está en Faster, la pequeña imprenta donde trabaja y en la que aún valoran el buen hacer artesanal de Muñoz a la hora de encuadernar piezas únicas, como códices del obispado.

La familia de Muñoz es también un claro ejemplo del citado cambio en las carreras laborales en España. Solo tiene una hija, de 51 años, "que tiene un negocio", pero sus nietos aún no han empezado ni a cotizar, "ya sabes, ellos no trabajan, le dicen a su madre que estudian...", cuenta Muñoz con cierta ironía.

Pero, además, este trabajador a sus 84 años hace algo que tampoco es habitual en una ciudad como Madrid: "Voy andando al trabajo dos veces en semana desde Carabanchel hasta Moncloa", un trayecto de aproximadamente siete kilómetros.