El PP da libertad de acción a sus comunidades

Madrid reabre el debate nacional en el comercio al reducir trabas y liberalizar horarios

La Comunidad de Madrid anunció ayer que permitirá que los comercios de hasta 750 metros cuadrados puedan abrir todos los días del año sin ningún tipo de restricción horaria. Hasta ahora, esta posibilidad solo existía para las tiendas de hasta 300 m2. Además, el Ejecutivo de Esperanza Aguirre también dará libertad de horarios a los grandes comercios dedicados a la venta de muebles, vehículos, material deportivo o bricolaje y reducirá trabas administrativas.

Cuando se habla de liberalizar, la Comunidad de Madrid toma siempre la delantera. Mientras la mayoría de autonomías permite abrir a las grandes superficies ocho domingos al año, el Ejecutivo de Esperanza Aguirre establece 22 festivos anuales en el que estos comercios pueden abrir sus puertas.

Y ahora, tras valorar un informe de la Consejería de Economía, el Ejecutivo madrileño planea que todos los comercios con una superficie inferior a 750 m2 y que no pertenezcan a una gran empresa puedan abrir todos los días del año y 24 horas al día si así lo desean. Un privilegio que hasta ahora se limitaba a los negocios de hasta 300 m2.

Además, el informe también prevé que las grandes superficies especializadas en la venta de muebles, bricolaje, material deportivo, vehículos, juguetes y construcción puedan abrir los domingos y festivos. "Los datos demuestran que nuestra política de liberalización no perjudica al pequeño comercio y permite la creación de empleo", señaló Ignacio González, vicepresidente de la Comunidad de Madrid.

La medida de Aguirre reabre el debate de los horarios comerciales en plena precampaña electoral. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ya se planteó la posibilidad de incluir en el anteproyecto de Ley de Servicios Profesionales la libertad total de horarios, sin embargo, descartó tal posibilidad porque plateaba "problemas de inconstitucionalidad y conflictividad con las comunidades autónomas". En su lugar, propuso ampliar de 72 a 84 el mínimo de horas semanales de apertura y fijar en 12 el número de domingos y festivos que los comercios pueden abrir en lugar de los ocho actuales.

En cualquier caso, el adelanto electoral dejó en el limbo esta normativa. Fuentes del Partido Popular señalaron que la competencia en horarios comerciales depende de las comunidades autónomas y señalaron que no existe una consigna para que actúen todas en la misma dirección. Si bien el Gobierno central puede establecer una legislación básica, Génova, de momento, no prevé incluir en su programa electoral ninguna medida en este sentido.

La deriva liberalizadora de la Comunidad de Madrid parece difícil que tenga replica en el resto de territorios a juzgar por las medidas adoptadas en el pasado. Mientras Madrid optó por abrir 22 domingos, la mayoría de comunidades siguió el camino contrario y fijó el límite en ocho jornadas, el mínimo que permite la legislación. Comunidad Valenciana o Castilla y León, ambas gobernadas por el PP, aseguraron a este periódico que no tenían previsto modificar su política de horarios comerciales. De hecho, la legislación estatal permite que las comunidades reduzcan de 300 m2 a 150 m2 la superficie máxima de los establecimientos con libertad de horarios. Comunidad Valenciana, Galicia, Cataluña, Murcia y Asturias se acogieron a esta medida. Solo Madrid ha mostrado su intención de extender la libertad de horarios a establecimientos que superen los 300 m2. Cataluña mantiene una de las legislaciones más restrictivas y no se plantea su modificación. La Generalitat argumenta que, en términos relativos, el pequeño comercio da más trabajo. "Las grandes superficies emplean a un trabajador por cada 175 m2, mientras que en los pequeños negocios cuentan con un empleado por cada 45 m2", señalaron fuentes del Ejecutivo catalán.

Declaración responsable

Por otra parte, el Gobierno madrileño también planea eliminar trabas para la puesta en marcha de un negocio. En este sentido, propone que para la apertura de un comercio baste adjuntar a la solicitud de licencia municipal de construcción y edificación una "declaración responsable". En ella, el empresario deberá comprometerse a cumplir con los requisitos establecidos en la normativa vigente y testificar que dispone de la documentación que así lo acredita". Es decir, la Administración, para agilizar los trámites, presupondrá que el empresario que abre un negocio actúa de buena fe y con la intención de respetar la normativa. La declaración responsable será suficiente para recibir una licencia o autorización provisional, lo que permitirá iniciar la ejecución de obras y la actividad, "sin perjuicio de que posteriormente se tenga que obtener la licencia definitiva por el ayuntamiento correspondiente".

Esta medida ofrece ciertas dificultades técnicas en la medida que linda con competencias de los entes locales. González explicó que se valora la posibilidad de que junto a la declaración de responsables se obligue al empresario a presentar un autoliquidación de los tributos locales. En cualquier caso, el Ejecutivo madrileño sostiene que en virtud de la futura norma "se podrá abrir de forma inmediata un nuevo negocio al agilizarse el trámite de concesión de la licencia urbanística", operación que en ocasiones tardaba hasta dos años". Por otra parte, para evitar que se abuse de la "declaración responsable" se incrementarán las inspecciones a los comercios y se establecerá un régimen sancionador para evitar que la flexibilidad administrativa suponga la apertura de comercios que incumplan las normativas de sus respectivos sectores.

González defendió que la política económica del Ejecutivo autonómico ha permitido que el número de locales comerciales en la Comunidad de Madrid haya crecido un 1,6% en la última década mientras que en el conjunto de España ha descendido un 1,8%.

La zonas turísticas no cierran

La legislación estatal de horarios comerciales permite a ciertos negocios abrir sus puertas sin ninguna restricción. Es el caso de las pastelerías, panaderías, quioscos, gasolineras, floristerías o las llamadas tiendas de conveniencia (los ya tradicionales chinos o pakistaníes). Además, las comunidades también pueden, por iniciativa propia o a petición de los ayuntamientos, establecer la libertad de horarios comerciales en "zonas de gran afluencia turística". Por ejemplo, ciertas localidades de la costa cuentan con un régimen comercial más flexible en los meses de verano.

También los centros históricos de las ciudades han utilizado este precepto legal para que los comercios puedan abrir todos los festivos. Incluso, algunos consistorios han ido un paso más allá.

Así, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, recibió el mes pasado el visto bueno del Ejecutivo autonómico para declarar "zona de gran afluencia turística" a cinco nuevos barrios que no forman parte del centro histórico de la capital.

Competencia, con Aguirre

Un informe de la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) publicado ayer se alineó con la tesis de Esperanza Aguirre al recomendar la libertad de horarios comerciales y de apertura de festivos. El estudio, que se centra en el sector alimentario, destaca "la persistencia de una serie de restricciones legales al establecimiento y al ejercicio de la actividad comercial". Entre esas trabas, Competencia destaca "los regímenes de autorización para la apertura de grandes superficies comerciales, las restricciones de apertura en días festivos y fuera de determinados horarios comerciales y la prohibición con carácter general de la venta a pérdida".

Para evitar estas situaciones, el organismo recomienda eliminar la facultad de los Gobiernos autonómicos para condicionar la apertura de establecimientos comerciales así como la capacidad para restringir la libertad de horarios comerciales.

En este sentido, Competencia señala que la "proliferación de regulaciones y códigos de conducta diferentes entre las comunidades autónomas" amenaza con romper el mercado interior. En cualquier caso, un normativa que siguiera las recomendaciones de Competencia podría presentar problemas de constitucionalidad.