El Banco de España teme que nadie quiera cargar con el marrón de la CAM
Era inicial intención del Banco de España subastar la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) recientemente intervenida lo antes posible, en octubre incluso. Cada semana aparecen listas de postores aguerridos dispuestos a hacerse cargo del que tiene pinta de ser el mayor marrón financiero de esta crisis, aunque es cierto que hay otros en el mercado no menores, pero bien disimulados. La lista de valientes es siempre la misma, pero con alguna sorpresa para animar la competición. Sin embargo, el escepticismo es creciente en el Banco de España sobre las posibilidades reales de encontrar alguna entidad nacional o internacional dispuesta a quedarse con la CAM.
Ni siquiera las exigencias utilizadas tradicionalmente en este tipo de procesos en los últimos años, especialmente los escudos de protección de activos, son suficientes para animar la puja. La Caixa, que aún no ha tomado parte de forma revelante en este proceso de reestructuración feroz del sistema financiero, Santander o BBVA siguen apareciendo como los mejor colocados, cuando únicamente son colocados en la mente del Banco de España.
Dado el deterioro en el que se encuentra el mercado financiero internacional y la percepción de riesgo que acapara España en él, las entidades creen que incrementar la exposición al negocio financiero en España tendría un coste muy elevado en la financiación ulterior. Pero incrementarlo en el negocio financiero más ruinoso de España, cual es el crédito inmobiliario, sería suicida para cualquier entidad por muy solvente que sea hoy. Las grandes entidades estiman que la CAM es una entidad muy grande, con unas necesidades de capital muy albultadas, desde luego muy superiores a los 2.800 millones que ya ha inyectado el FROB, y con unas perspectivas de desarrollo de negocio negativas, más de contracción de balance de que crecimiento. Un mal negocio, en definitiva.
Por todo ello, y pese a que el Banco de España renuncie a recuperar el capital inyectado y garantice la financiación por todas las vías precisas, el ánimo de las grandes entidades para quedarse con el marrón de la CAM es muy pesimista. Lo iremos viendo en las próximas semanas, cuando el Banco de España tenga que retrasar el proceso de subasta, para al final optar por otra solución, cual será liquidarla, vendiendo los activos vendibles. Todo un marrón.