El balance de la SPA
La Sociedad Pública de Alquiler (SPA) mantiene en la actualidad 13.700 arrendamientos vivos. De ellos, más del 70% ya no disponen de uno de los grandes blindajes que la sociedad ofrecía a los propietarios de viviendas en alquiler: el pago garantizado de la renta, con inquilino o sin él, durante cinco años. Ello se debe a que todos esos contratos fueron firmados después de enero de 2009, fecha en la que el Ministerio de Fomento eliminó de entre las ventajas de la SPA esa generosa garantía. La cifra revela, además, la elevada rotación que han experimentado los inmuebles arrendados por la sociedad en los últimos dos años y medio: en más del 50% ha habido dos inquilinos.
La puesta en marcha de la Sociedad Pública de Alquiler es la historia de una iniciativa nacida sin medios económicos y humanos capaces de garantizar su actividad. A los escasos resultados de su gestión, agravados por las consecuencias de la crisis y la indudable falta de tradición y atractivo que el alquiler tiene en España, hay que sumar el hecho de competir con otras entidades públicas dedicadas a similar actividad. Es el caso de Madrid, donde hasta tres Administraciones ofrecen servicio público de alquiler. En un contexto de recorte de gastos como el actual, no parece haber demasiados motivos para mantener viva la SPA.
