A fondo

Nace el 'banco malo' del Estado

El fin de la recapitalización de las cajas era el momento más esperado por el sector financiero, Gobierno y Banco de España, o por lo menos eso se creía hace solo dos meses. Era la principal reforma que reclamaba Europa para el país. Se esperaba que tras la conversión de las cajas de ahorros en bancos y su posterior recapitalización España iría bien. Pero no ha sido así.

La fecha marcada por el Banco de España, el 30 de septiembre, como límite para la recapitalización del sector llegó, pero en el ambiente financiero el aire que se respira está aún contaminado. La sensación que queda es que en cualquier momento el sector puede volver a necesitar más "medicina", como lo definió el viernes el gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez.

Es verdad que ahora todo el sistema financiero, incluido el de las cajas, defiende que era necesaria su reestructuración. Y también ahora, haciendo balance parece que sí. En dos años se han intervenido tres cajas: CCM, Cajasur y CAM (cuya gestión ha sido definida por Ordóñez como "lo peor de lo peor"). Y se han nacionalizado a otras tres: Unnim, Catalunya Caixa y Novacaixagalicia.

Además se han inyectado fondos públicos en otras tantas en forma de participaciones preferentes que tienen, eso sí, que devolver al Estado con intereses. A ello se unen otras cajas que se han salvado de la quema porque han optado por fusionarse con entidades más fuertes. Toda una reconversión sectorial en apenas dos años.

Y es que hasta 2009 las cajas presumían de no haber costado un euro al contribuyente y de no haber sufrido una intervención. Mientras que un gran número de bancos se habían resquebrajado entre finales de los años 70 y principios de los 80. Aunque el punto álgido de la crisis de un banco fue en 1993 con la intervención de Banesto, uno de los conocidos como siete grandes.

Pero lo que hace un año se consideraba como una tabla de salvación para el país, ahora ha pasado a ser solo una necesidad que en poco cambiará la situación económica de España ni la percepción de los mercados, que reclaman ya más capital.

Ordóñez explicó el viernes, en un tono relajado y pausado muy diferente a cuando compareció hace dos meses y medio para informar sobre los resultados de los test de estrés, que el proceso de recapitalización de las cajas había finalizado y con éxito.

Es una muy buena noticia si no fuera porque los mercados, el sector, e incluso el propio gobernador, creen que la actual crisis de la deuda soberana -cuyo principal origen está en Grecia- ha empañado tanto al sector financiero europeo que todo es posible en un futuro no muy lejano.

Ordóñez, de hecho, dejó la puerta abierta a nuevas recapitalizaciones, reestructuraciones o fusiones. Todo es posible si persiste la crisis económica. El PP, partido que cuenta en la actualidad con más posibilidades de ganar las elecciones del 20 de noviembre, también tiene previsto volver a reformar el sistema financiero. Europa también.

Y mientras, el crédito, razón por la que inicialmente se justificó la necesidad de recapitalizar el sector, sigue sin fluir, ni fluirá en varios años. Eso sí, el Estado, a través del FROB, tiene ahora bajo su gestión cuatro cajas (tres cuando se venda CAM), con unos activos superiores a los 250.000 millones de euros, lo que le colocan como el quinto banco español. El FROB se ha convertido así en un gran banco malo y público.